Por qué no es aconsejable un perro dual en catástrofes

¿Un perro dual en catástrofes, entrenado para buscar vivos y muertos, con diferente comando y señalización? Un tema controvertido que suele general debate y que merece ser tratado en profundidad

terremoto de Turquía 1999

Isabel Herrán | PerrosdeBusqueda©

Llevar un perro dual en catástrofes, es decir, entrenado para buscar vivos y muertos, con diferente comando y señalización. Un tema controvertido por la complejidad de esta especialidad que por la complicación que pueda tener el entrenamiento. En mi opinión y por experiencia, no tengo dudas en cuanto a la recomendación de NO utilizar un perro dual en catástrofes. Pero igual que lo afirmo con rotundidad, también me gustaría explicar con detalle por qué.

Primero de todo, dejar claro que estamos hablando de la especialidad de búsqueda de personas en catástrofes. Y en segundo lugar, cuando digo perro dual, en este caso me estoy refiriendo a un perro entrenado para buscar personas vivas o muertas. Es muy diferente realizar actividades en otras disciplinas de trabajo con perros, por diversión, por enriquecer el entrenamiento de nuestro perro, por aumentar capacidades. Siempre y cuando no exista riesgo de que estas actividades no interfieran en el desempeño de la especialidad.

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Pero… ¡los perros pueden hacerlo!

Es lo primero que suele surgir en este debate: si los perros son capaces. ¡Claro que son capaces! A estas alturas conocemos perfectamente la capacidad olfativa de los perros y también su capacidad para ser entrenados en la consecución de un objetivo. Ahora bien, la cuestión no es tan simple, por diferentes razones que paso a exponer:

1. Prioridad: vivos

Esto es incuestionable. En la búsqueda de personas sepultadas, cuando tenemos un escenario de catástrofe con múltiples víctimas, tenemos una prioridad: localizar personas con vida. Esto no significa que no se de importancia a la búsqueda de cadáveres pero queda en un segundo plano frente a la la urgente necesidad es localizar y salvar a las personas que aún continúan con vida.

perro dual en catástrofes
¿Y si este perro fuese un perro dual en catástrofes? Foto: Charles Trainor Jr./Miami Herald/MCT

2. Necesidad: entrenamiento especializado

Para entrenar cualquier especialidad hay que centrarse en esa especialización. Eso significa emplear una enorme cantidad de tiempo y esfuerzos para preparar equipos operativos. Todo lo que sea añadir más trabajo, como introducir otra especialidad, implica más tiempo y más esfuerzo. ¿Lo tenemos? ¿No estamos restando tiempo y esfuerzo de la especialidad que nos ocupaba?

Para que se entienda la complejidad de esto de entrenar una especialidad: una especialidad es la búsqueda de personas sepultadas bajo escombro, otra especialidad es la búsqueda en grandes áreas, otra sería buscar personas sepultadas bajo nieve, que es diferente que buscar bajo tierra. Para el perro es buscar una persona, es el mismo olor, pero los escenarios son tan diferentes entre sí, que es necesario formarse y especializarse en cada uno. En mi opinión, un grupo de búsqueda de personas en grandes áreas no está capacitado en absoluto para la búsqueda de personas sepultadas, por más que el olor sea el mismo. Y al contrario.

No haber tenido en cuenta esto es lo que nos lleva a situaciones tan poco profesionales e indeseables como que un perro en una situación de catástrofe no sepa moverse o ni siquiera quiera subir al escombro. O grupos que no saben ni dónde se encuentran cuando van a una búsqueda de persona desaparecida en grandes áreas, sin haberlo entrenado apenas.

Y si toda esta complejidad llega por el cambio de escenario. ¿Qué pasará si a todo esto le añadimos que el perro va a aprender a buscar olor vivo y olor muerto, con diferentes comandos y diferentes señalizaciones? Obviamente estamos multiplicando de forma exponencial las dificultades. Estamos añadiendo aún más complejidad al entrenamiento del perro. Y cuantas más dificultades, más posibilidades de error. Errores en el entrenamiento y posibles dudas en el perro. ¿Añadimos posibilidades de error a una situación tan complicada como es la realidad en la búsqueda de personas, en cualquier escenario?

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3. Hay que disponer del olor real

En España, no es posible utilizar cadáveres para entrenar y tampoco restos humanos. La única forma de conseguirlo legalmente sería a través de un proceso judicial y con razones justificadas.

También se podría “fabricar” una mezcla, como se hace en algunos países como EEUU. Basta con conseguir algo de sangre (extraída de los propios miembros del grupo, piezas dentales (dentista), pelo (peluquerías),etc. Pero eso no conforma el esquema completo de un cadáver, ni se aproxima.

Otra opción sería utilizar olores parecidos como los pseudos o el cerdo. Ambas opciones son muy cuestionables en cuanto a su efectividad (ver artículos en los enlaces). Y ninguna es una opción igual al olor real.
Los pseudos de cadáver dejan mucho que desear, tanto en composición como en efectividad. Y el cerdo, si bien es muy parecido al olor humano, es cerdo. Y los perros saben perfectamente la diferencia.

Para poder entrenar con las mayores garantías necesitaríamos cadáveres y en diferentes etapas de descomposición. Y de lo que se está hablando aquí es de que un perro que ha sido entrenado en dos especialidades (vivos y cadáveres), esté perfectamente preparado para determinar esos olores. Perfectamente preparado es entrenado de forma que nos ofrezca una efectividad, una garantía al más alto nivel. Y para eso, lo primero es poder entrenar con los olores reales.
Imaginemos un perro de vivos entrenado con pseudo de vivo o con cerdo vivo… ni se plantea porque no tiene ningún sentido, aparte de que tenemos el olor real a nuestra disposición. Y lo mejor de todo, y aquí llegamos al siguiente punto…

Artículo sobre la efectividad de los pseudo olores

4. El olor no cambia de repente ni por completo

El olor de cadáver no aparece de repente y oculta el de vivo. Si hemos estado entrenando buscando personas vivas, ese esquema de olor que ha aprendido el perro lo componen multitud de cosas, además del olor genérico humano. Las personas huelen en su conjunto, por su cuerpo y también por su ropa, aromas, productos de limpieza. Es este esquema el que el perro aprende a identificar, no podemos aislar cada componente y enseñarle a identificarlo.

Si la persona acaba de fallecer, lo lógico – y no sería un error – es que el perro la señalice. Porque el perro percibe el mismo olor. Y cuando comienza el proceso de putrefacción, aún permanecerán muchos de esos olores que el perro aprendió a reconocer. Además, este proceso es diferente y varía según las circunstancias por lo que tampoco podemos establecer el momento en el que irán apareciendo los diferentes olores. Un perro que sólo ha entrenado buscando personas vivas mostrará interés si percibe el olor de una persona que ya ha fallecido. Si el grado de descomposición es avanzado, es muy posible que no realice la señalización, ya que nunca ha entrenado esta situación. Pero si señalizara, tampoco podríamos considerarlo un error, por la misma razón.

Otro planteamiento podría ser entrenar al perro para que discrimine e ignore olor de putrefacción. Pero aquí nos enfrentaríamos a otro problema (además del ya expuesto de que no disponemos de olor real para entrenar). Si hay una herida, si hay un miembro aplastado, ¿generará olor a putrefacción? ¿y si el perro discrimina sólo porque está ese olor?

Como se puede ver, sólo los planteamientos de las posibilidades son complicados, así que trasladarlo a una situación real nos da una idea de la dificultad que todo esto entraña.

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5. A la hora de la verdad, ¿qué señalizará?

Vamos a suponer que hemos podido solventar todos los problemas anteriores y tenemos un perro que es perfectamente capaz de trabajar una búsqueda de vivo o de cadáver con distinto comando y distinta señalización.
Aún así, hay algo que no podemos evitar: el perro es un ser vivo y le va a gustar más buscar un olor determinado que otro. Ahora bien, ¿cual?

Una de las mayores ventajas de la especialidad de búsqueda de personas vivas es que el olor diana es quien refuerza al perro. No es necesario utilizar un marcador para después entregar un reforzador. No es necesario que el guía lleve un premio. Es el mismo figurante, al que el perro está buscando, quien va a premiar al perro. Eso facilita mucho la motivación del perro, el timing, en definitiva: facilita el entrenamiento y, por consiguiente, los resultados.

Y precisamente por esta razón, al perro le va a encantar buscar personas vivas. Pero en caso de ser entrenado también para buscar cadáveres, lo más probable -salvo hacerlo muy mal- es que al perro le guste más buscar personas vivas que cadáveres. Porque la contingencia a la hora de reforzar y la relevancia del refuerzo, será mucho mayor con una persona viva que con un cadáver. Y eso el guía no lo puede suplir, por muy bueno que sea.

perro dual en catástrofes
Foto: Carlos|PerrosdeBusqueda

Y hay otra cuestión. A la hora de enfrentarse a una búsqueda, después de varios días, con cansancio acumulado, las dudas que pueda haber ido teniendo el perro tras las búsquedas reales (ocurre, por más que lo intentemos evitar, es un escenario siempre muy diferente a cualquier entrenamiento). Y por muy bien entrenado que esté no va a trabajar, ni a fijar, ni a señalizar/ladrar con la misma intensidad, que durante los entrenamientos. Y si a eso le añadimos que los olores que le rodean son muy parecidos a los que está acostumbrado a percibir pero con matices nuevos, que desconoce, lo tendrá aún más difícil. Si ese perro no conoce esos nuevos olores (cadáver), se seguirá centrando en lo que ha estado entrenando siempre: olor humano genérico vivo.

Pero si el perro ha sido entrenado también para buscar cadáveres, le estamos añadiendo un nuevo conflicto en todo lo anterior. Y hay una seria probabilidad de que, en esos momentos de dificultades (cansancio, frustración…), al no encontrar olor de vivo, el perro opte por señalizar un cadáver aunque haya sido enviado a buscar una persona viva. Y sólo una mínima probabilidad de que esto ocurra ya es, en mi opinión, una razón de peso para no arriesgar con dualidades.

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Un test sencillo de realizar

Hay un ejemplo claro que se puede apreciar en nuestro día a día. Enseña a un perro a buscar un juguete, su juguete preferido. Lo va a encontrar fácilmente, seguro. Ahora enséñale a buscar otro, lo va a aprender también rápidamente. Ahora ponle los dos y dile que busque uno. Habrá conflicto, seguro. Podemos entrenarlo y que aprenda pero es indudable que es más complicado y le puede generar dudas.

Ahora ponle a buscar durante varias horas, un día, varios días… que esté cansado, en una situación caótica, con multitud de distracciones. Esconde los dos y dile que te busque el que menos le gusta (siempre hay uno que le gusta más) y observa los resultados, las conductas de tu perro, las dudas, la forma de trabajar.

Por el contrario, enseña a un perro a buscar su juguete favorito y entrénalo sólo a buscar eso. Prueba lo de buscar cansado, durante horas, días, con mil distracciones. ¿Cual de los perros lo hará mejor? Creo que nadie dudará de que lo hará mucho mejor el perro del segundo caso.
Pues esto es precisamente lo que necesitamos: fiabilidad. Y la necesitamos en un perro que busca personas vivas.

¡Haz la prueba que te propongo con tu perro! (Foto: PerrosdeBusqueda)

Conclusión

Para mí y para muchos guías que son o que han sido especialistas en este tipo de búsquedas, es inviable el planteamiento de un perro dual en catástrofes si queremos buscar vivos. Esta especialidad es muy complicada precisamente por todos estos aspectos que he detallado. No hablamos de un edificio derrumbado con algunas personas sepultadas. Ni de una exhibición en una escombrera controlada. Hablamos de muchos edificios colapsados y centenares, miles de personas bajo el escombro. Y que hay que trabajar probablemente muy lejos de casa, durante varios días y en circunstancias muy complicadas.

Otra cuestión es que, una vez descartada la posibilidad de que haya supervivientes bajo el escombro, metamos perros duales o perros de búsqueda de cadáveres para que localicen a todas las personas que hayan quedado sepultadas y ya sin vida. Y esto también es cuestionable, ya que en caso de catástrofe la prioridad son las personas vivas sepultadas, pero también las personas damnificadas por la catástrofe. Por eso, cuando las posibilidades de vida ya son prácticamente nulas, los equipos caninos se retiran para dejar paso a las máquinas que irán retirando los escombros. Y la ayuda entonces debe centrarse en los damnificados. Pero esa es otra cuestión, que ya hace algunos años que toqué en otro artículo sobre perros de búsqueda en catástrofes.

Y hay otro tema, muy importante: a una catástrofe no va un grupo x con sus perros, va un contingente formado con equipos caninos, que suelen ser de diferentes grupos. Se fleta un avión, o los que haga falta, con los equipos caninos necesarios además de otros efectivos que son necesarios para realizar labores de desescombro, sanitarias… (es un trabajo conjunto, unos no pueden funcionar sin los otros). Estos equipos van con una prioridad: buscar personas vivas. Por eso se necesitan equipos caninos entrenados únicamente para encontrar personas con vida y no arriesgar ni un ápice (ver el por qué más arriba).

Aunque suene duro, no se fletan aviones ni se envían rescatistas para ir a buscar cadáveres. Es duro pero es así, son prioridades. Y las prioridades, en situación de catástrofe son: buscar vivos (equipos caninos, bomberos, etc..) y socorrer a los que quedaron con vida (sanitarios, ayuda humanitaria, abastecimiento…).

Además, hay que recordar la primera regla de todo rescatista: su propia seguridad. Aquí dejo unas preguntas:

  • ¿Pondrías en peligro las vidas de los rescatistas para ir a buscar cadáveres? (una catástrofe es una situación de peligro por lo general)
  • ¿Si sabemos que ya no hay personas con vida bajo el escombro, vamos a arriesgar la vida de guías y perros para meter perros duales o de cadáveres? Si les pasa algo, quién les ayudará, ¿otros rescatistas?

(Espero que nadie se quede sólo con esta conclusión y la saque de contexto. Todo está explicado y con todos los detalles, a lo largo del artículo)

No te pierdas el próximo artículo: ¿Perros duales para grandes áreas?

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