Cuando ayudar se convierte en un problema: perros de rescate en catástrofes

Cada vez que se produce una gran catástrofe ocurre exactamente lo mismo: aparecen imágenes impactantes, la necesidad de ayudar se dispara y decenas de grupos, asociaciones y particulares intentan desplazarse a la zona afectada lo antes posible. Sin embargo, en casos de catástrofe, la buena voluntad no es suficiente. Y a veces, incluso, puede convertirse en un problema añadido. (Vídeo al final)

rescate en catástrofes

Un perro no rescata personas bajo los escombros

Existe una imagen muy extendida del perro héroe que encuentra a una víctima entre los escombros y salva vidas prácticamente por sí solo. La realidad es muy distinta. El perro es únicamente una pequeña parte de un enorme engranaje formado por especialistas en búsqueda, equipos de extracción, sanitarios, ingenieros, logística, comunicaciones, seguridad y mando operativo. Localizar a una persona es solamente el primer paso. Después hay que:

  • acceder hasta ella,
  • estabilizar la estructura,
  • realizar una extracción segura,
  • atender médicamente a la víctima,
  • evacuarla.

Todo ello puede requerir horas de trabajo, maquinaria especializada y decenas de profesionales trabajando de forma coordinada.Un guía y un perro, por muy preparados que estén, no pueden hacer todo eso.

Y aquí hay que hacerse una pregunta: Si un equipo formado únicamente por guías y perros localiza una persona con vida bajo un edificio colapsado, ¿qué sucede después? ¿Quién realiza la extracción? ¿Quién estabiliza la estructura? ¿Quién presta la atención sanitaria inmediata? ¿Quién asume la seguridad de los intervinientes?

El rescate urbano no consiste únicamente en buscar. Consiste en rescatar. Y para rescatar hacen falta medios, personal y capacidad operativa real.

Equipos integrales coordinados, no improvisados

Lo primero es saber qué es un equipo integral. Y para ello el mejor ejemplo es INSARAG.

Si nos guiamos por sus requerimientos:

• Un equipo USAR ligero puede desplazarse con unas 15-30 personas y varias toneladas de material.
• Un equipo USAR medio suele movilizar entre 40 y 70 especialistas y aproximadamente 20-40 toneladas de equipo.
• Un equipo USAR pesado, capaz de realizar operaciones complejas de corte, apuntalamiento y rescate técnico durante varios días de forma autónoma, suele desplazar entre 70 y 120 personas y del orden de 50 a más de 100 toneladas de material.

Los equipos clasificados por INSARAG deben ser autosuficientes durante el periodo de despliegue inicial, normalmente unos 7-10 días. Eso implica llevar no solo herramientas de rescate, sino también:

– Equipos de localización y búsqueda.
– Material de corte y perforación.
– Equipos de apuntalamiento y estabilización.
– Maquinaria y generadores.
– Iluminación.
– Tiendas y campamento.
– Agua y comida para todo el personal.
– Material sanitario.
– Comunicaciones.
– Combustible.
– Gestión de residuos y saneamiento.
y en algunos casos, incluso
– Vehículos

Por poner un ejemplo práctico, muchos equipos USAR pesados internacionales desplazan el equivalente a varios contenedores aéreos o marítimos completos y requieren varios vuelos de carga o un avión de gran capacidad para trasladar todo el conjunto.

Podría decirse que un equipo integral de rescate internacional no son «guías y perros con algunos bomberos, sanitario y algo de material», sino una pequeña ciudad técnica capaz de buscar, localizar, acceder, extraer, estabilizar y evacuar víctimas sin depender inicialmente de la infraestructura local, que a menudo está colapsada tras la catástrofe. Un perro que localiza una víctima bajo una losa es solo el comienzo del trabajo; después hace falta toda la cadena de rescate para llegar hasta ella y sacarla con seguridad.

Y este conjunto de medios debe estar perfectamente coordinado y evaluado, para garantizar su funcionalidad. No es momento de formar grupos improvisados.

IMPORTANTE: INSARAG no certifica perros ni binomios. Certifica equipos completos. Precisamente porque entiende que el rescate urbano es un trabajo multidisciplinar donde todas las piezas son necesarias. El perro es importante, el guía también. Pero igual de importantes son los especialistas en estructuras, los sanitarios, la logística y los equipos de extracción. Sin ellos, el rescate simplemente no existe.

IsaylosDogs

La activación oficial

Otra cuestión importante es el uso inadecuado del término «activación oficial». Una activación oficial no consiste en ofrecerse voluntariamente para acudir a un país afectado y recibir autorización para entrar. Una activación oficial implica:

  • movilización por parte de las autoridades competentes del país de origen,
  • solicitud formal de ayuda del país afectado,
  • coordinación internacional,
  • integración dentro del sistema de mando del desastre.

No son conceptos equivalentes. Y es importante diferenciarlos.

Entrenar búsqueda de personas no es entrenar catástrofes

Centrándonos en el tema canino, es interesante comprobar la cantidad de grupos de búsqueda con perros dispuestos a acudir a una catástrofe. Dado que no existe una regulación de estos grupos y binomios, es imposible garantizar su operatividad real. Y, para estar preparado para una especialidad, hay que entrenarla. Y no basta con algunos entrenamientos esporádicos en pequeñas escombreras o casas abandonadas. La especialización significa prepararse de forma exhaustiva. Aunque sea el mismo olor, no es el mismo escenario, ni el el terreno.

Hay edificios inestables, galerías subterráneas, vehículos colapsados, alturas, huecos verticales, estructuras desconocidas. El perro no puede moverse igual, el trabajo no se realiza como en otras especialidades de búsquedas de personas. Además, el perro debe ser capaz de trabajar después de horas de viaje, cambios de entorno, ruido constante, maquinaria pesada y situaciones de enorme estrés ambiental. A eso hay que añadir multitud de olores que podrían confundir al perro y a un guía no experimentado. Hay olores de personas vivas, dentro y fuera del escombro, residuales, olores de cadáveres en diferentes estados de descomposición, restos de olor humano en mobiliario, comida, animales.

Todo esto, unido a la situación caótica, el cansancio, los viajes, el estrés de la situación, puede llevar al perro a un peligroso marcaje en falso (señalizar algo que no es el olor diana).

¿Todos los grupos que han acudido a Venezuela y que acuden a todas las catástrofes, entrenan esta especialidad para estar plenamente preparados?

Menos protagonismos y más equipos

Quizá una de las cosas más preocupantes en este tipo de situaciones sea la necesidad constante de protagonismo. El rescate internacional no debería ir de nombres propios. No debería ir del guía ni del perro. Debería ir del equipo, de la organización, del trabajo coordinado.

Las catástrofes no son el lugar para competir por llegar antes, salir más en prensa o acumular fotografías. Son el lugar para trabajar de forma profesional y eficaz. Porque cuando una persona está atrapada bajo los escombros, lo único que importa es sacarla de allí. Y para eso hacen falta equipos preparados, coordinados y capaces de hacerlo de principio a fin.

No hay otra forma.

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