No juzgues por las apariencias… ni por un collar

Los prejuicios están a la orden del día, sobre todo en las redes sociales, donde a veces se ataca por una simple foto o un titular. Una foto de un perro con un collar de eslabones para algunos puede significar una aberración. Pero… ¿da derecho a atacar, sin más?

no juzgues por un collar
¿Quieres saber la historia de esta foto? Sigue leyendo…

Isabel Herrán | PerrosdeBusqueda©

No es nuevo que por una simple foto o por un titular se reciban ataques, insultos, quejas… de quienes no se molestan en leer o en indagar un poco más allá de una primera impresión. Pero cuando se juntan la dejadez -no leer las noticias completas, no buscar información- con el radicalismo animalista malentendido, tenemos un serio problema.

Vamos a los hechos. Subir una foto de un perro con un collar de estrangulamiento no es, en sí mismo, nada reprochable ni debería ser objeto de duros ataques. Pero la realidad es que, si alguien comete la insensatez de subir una foto de su perro con un collar determinado, es muy probable que sufra una persecución por su ‘crimen’. Da igual por qué lleva el collar, da igual de cuándo sea la foto, todo da igual. Nos hemos vuelto tan jueces y justicieros que el simple hecho de aparecer con él ya puede ser objeto de ataque.

Antes de poner el grito en el cielo sólo por plantear la sola idea de un perro con un collar de ‘castigo’, déjame que analice esta cuestión más detenidamente. Puede incluso que nos entendamos.

No voy a entrar en tecnicismos ni a escribir sobre irrealidades como el positivismo absoluto o el negacionismo absoluto del castigo o refuerzo negativo. Sobre eso hay ríos de tinta y de muy buenas plumas, que desde aquí invito a leer a todos aquellos que aún creen que es posible zanjar cuestiones con un ‘todo positivo’ o un ‘la letra con sangre entra’.

Aclarado esto, vamos al primer dato a analizar: el asunto de las prohibiciones. Porque de cuando en cuando se atisba que la cosa no está muy clara y eso genera confusiones, conflictos y muchas discusiones estériles. Y lo primero es saber lo que dice la ley en esta cuestión.

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¿Están prohibidos en España?

Collar de eslabones, collar de ahorque, collar de estrangulamiento. Varios países han prohibido su uso: Suecia, Noruega, Dinamarca Austria, Suiza, Alemania o Eslovenia. Pero no, no está prohibido el uso de estos collares en España o para ser más exactos, en toda España. Sólo en alguna comunidad la ley lo prohíbe pero en la mayoría se incluye alguna frase como «que resulten dañinos para los animales». Esto queda libre a interpretaciones pero lo cierto es que no prohíbe su uso taxativamente.

No obstante, para saber cual es la ley en cada Comunidad y porque las leyes cambian y conviene estar al día, lo mejor es consultar directamente al BOE. Es lo más recomendable, en lugar de recurrir a artículos o a redes sociales, donde podemos leer lo que es cierto y lo que no, muchas veces disfrazado de medias verdades. En el BOE de cada comunidad está la ley. Y, en caso de que la duda persista, es tan sencillo como consultar al Ayuntamiento correspondiente.

Es un hecho que cada vez son más las voces que se alzan para pedir la prohibición total del uso de estos collares en todo el territorio nacional. Y quizás sería recomendable plantearse al menos una restricción. Pero son diferentes las razones que se alegan, según de dónde provenga.

Desde sectores algo más radicales se alega que su uso provoca un daño emocional y miedo en el perro, se use como se use. Y que quienes lo usan no pueden percibir estas señales de miedo o estrés del perro, llegando a provocar serios problemas.

Esto tiene una gran parte de verdad pero, sin entrar en muchos detalles en este terreno, ya de por sí escabroso, sí me atrevo a decir que no es del todo cierto. Lo sería en el caso de ser utilizado exclusivamente para ‘castigar’ al perro. Y si la persona no tuviera los conocimientos necesarios para saber reconocer las conductas del perro y aplicar los refuerzos necesarios en cada momento.

Por otro lado, hay una gran parte que reclama que su uso esté única y exclusivamente permitido en manos de profesionales. Esta podría ser una medida muy interesante, ya que ayudaría a paliar muchos de los problemas que se ven día a día.

Y aquí llegamos a la gran cuestión.

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¿Por qué a veces sí?

Primero de todo habría que matizar para qué se va a utilizar. Y sobre todo, quién lo va a utilizar. Porque lo cierto es que es muy diferente que la utilización sea por parte de un usuario sin conocimientos, asesorado por amigos o por internet, a un profesional que sabe muy bien lo que está haciendo y por qué lo hace.

Con esto no quiero decir que esté de acuerdo en que se utilice, aunque sea un profesional y sabiendo muy bien lo que hace. En mi opinión, hoy día y salvo contadas excepciones, no es necesario recurrir a determinadas herramientas para educar o entrenar a un perro. Tampoco para corregir problemas de conducta de un perro. Porque actualmente y con todos los datos que manejamos sobre aprendizaje, comportamiento, sistemas de entrenamiento, podemos conseguir iguales o incluso mejores resultados.

no es necesario recurrir a determinadas herramientas
para educar o entrenar a un perro

Y aquí añado: con cualquier perro, de la raza y del tamaño que sea.

Porque el manido argumento de que ‘hay perros y perros’, refiriéndose a determinadas razas, a estas alturas ya no puede ser una excusa. Lo que sí es necesario es un guía o un propietario que sepa cómo conseguirlo sin recurrir a una herramienta que perjudica físicamente al animal.

En cuanto a la afirmación de que hay detalles en determinadas disciplinas en los que se obtienen mejores resultados (a veces son más ‘compulsivos’ que ‘mejores’), creo interesante pararse a pensar si una actividad deportiva merece ese tipo de herramientas. Por una cuestión operativa se podría entender, si no existiera otra forma pero ¿por deporte?

Ahora bien y con todo esto aclarado, vamos al asunto de las excepciones. Porque la realidad es más complicada que una educación básica, un problema de conducta o una competición deportiva. Y no se puede simplificar, ni mucho menos generalizar.

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Algunas excepciones

Y vamos a exponer un ejemplo muy actual y significativo: los usuarios de perros guía. Personas ciegas a las que se les asigna un perro para que les ayude a moverse por un entorno que no pueden ver. Estas personas van a ir sujetas al arnés del perro con una mano y con la otra llevarán una correa sujeta a un collar… que podría ser de eslabones. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que esto les proporciona una seguridad a estos usuarios que, de otra forma, no tendrían.

Si mañana, por la razón que sea, ese perro se distrae, intenta salir corriendo o cualquier otra acción, supondría un grave peligro para la persona ciega. Si esta persona dispone de un elemento adicional que le permita controlar al perro en un caso excepcional, se va a sentir más segura. Importante: no va a ir tirando del collar, no es eso lo que le enseñan. Es un simple elemento, no una herramienta para dañar al perro. ¿Es una aberración que el perro lo lleve?

La realidad es más complicada que una educación básica,
un problema de conducta o una competición deportiva

Otro ejemplo: las protectoras y refugios donde reciben todo tipo de perros y, por desgracia en un número muy elevado casi siempre. Suele ocurrir que las personas que trabajan allí no dan abasto para hacerse cargo de todos los animales. Cuando llega un perro de gran tamaño y con serios problemas de conducta, mostrando comportamientos agresivos, no podemos pretender que cada cuidador emplee las horas que tendría que emplear para tratar de solucionar el problema.

Ese perro no tiene, de entrada, un entorno adecuado. ¿Cuánto tiempo podría llevar ese trabajo, utilizando únicamente sistemas que no incluyan herramientas coercitivas? Y mientras se realiza ese trabajo, ¿cómo se las arregla ese cuidador para controlar al perro cuando tiene que entrar a limpiar, sacarle… ¿Es mejor no sacarle y limpiar a base de manguerazos? Si lo podemos arreglar con un collar que ayude al cuidador, ¿por qué no utilizarlo?

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La historia de la foto

Y por último, para ilustrar con un ejemplo propio este artículo, allá va una pequeña anécdota y lo que es esto de prejuzgar por una foto… sin conocer el fondo.

La foto que ilustra este artículo, la del collar, tiene una pequeña historia detrás. El animal en cuestión se llamaba Laika y era una perra de rescate. Cuando arrancaba PerrosdeBusqueda, uno de sus primeros contenidos fue el famoso ‘Listado de grupos con perros de rescate en España‘.

Pues bien, en su día hubo que poner una imagen al artículo y decidimos utilizar esta foto de Laika con su guía. Se tomó en el momento en el que va a ser enviada a buscar a una persona, durante un entrenamiento. Y sí, llevaba un collar de eslabones. Pero en ningún momento se utilizaba como tal. Se utilizaba como pre-condicionamiento. Algo muy simple: el guía retiraba el collar por encima de la cabeza del perro, un movimiento que para el animal era indicación de que iba a salir a buscar.

Y antes y después de eso, cuando la perra iba atada, el collar iba sujeto siempre por la argolla fija. Era una de nuestras rutinas, lo hacíamos así todos -yo estaba en ese grupo y hacía lo mismo-. De hecho, tanto esta técnica como volver a ponerle el collar al perro, siempre se hacía de forma positiva para el animal, nunca estrangulando.

Grupos de rescate con perrosGrupos perros rescate España
AntesAhora

¿Que no hacía falta ese collar? Está claro. ¿Que no volvería a utilizarlo? Seguro. Hace muchos años que decidí prescindir de cualquier tipo de collar de este tipo para educar o entrenar a mis perros.

Pero por desgracia, a mucha gente toda esta explicación no le hacía falta. Bastaba con ver la foto para escribirnos, comentarnos y criticarnos por tener esa foto en nuestra página. “¡Qué vergüenza!” “¿Cómo podéis estar alentando el uso de semejante herramienta para rescate?” “No respetáis a los perros”, han sido algunas de las acusaciones, sólo por la foto de un perro con un collar.

Así que, como conviene ser prácticos y porque de vez en cuando toca renovar imagen, hemos decidido cambiar la foto. Y evitamos comentarios. Pero no quería dejar pasar este momento sin aprovechar para recordar a quienes prefieren insultar antes que preguntar, que detrás de una foto puede haber toda una historia detrás. Y que los perros son importantes, sí. Pero las personas también.

Para terminar, me he acordado mucho estos días de aquel Congreso de Adiestradores, en Propet y Vetmadrid 2016, donde se organizó una mesa redonda con el tema: “Respeto al perro y adiestramiento”. La idea era profundizar en las distintas corrientes de opinión que imperan a día de hoy en la educación canina. Y hubo debate, un buen debate.

Quizás deberíamos organizar más reuniones de este tipo y abandonar las teorías inamovibles y eternas guerras de términos y verdades absolutas.
¿Alguien se apunta?

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