Un ladrido no salva vidas

El ladrido es una de las señalizaciones más importantes utilizadas en la búsqueda de personas. Pero es importante saber que UN ladrido no salva la vida de una persona, hace falta mucho más

el ladrido

Por: Isabel Herrán | PerrosdeBusqueda©
Prohibida su reproducción total o parcial sin permiso del autor

Índice de contenidos:

  1. El ladrido como señalización
  2. Volumen
  3. Duración
  4. Ritmo/Cadencia
  5. Prohibido tocar
  6. Objetivo: la mejor ejecución
  7. Cómo mejorar
  8. Sistema. Zulo de designación

El ladrido como señalización

Cuando los perros de búsqueda encuentran una persona o cuando los perros detectores localizan un olor, tienen que indicarlo a su guía. Es a lo que llamamos «señalizar». Ladrar, sentarse, tumbarse, rascar… Se trata de que el perro comunique a su guía que ha localizado el olor y le indique dónde se encuentra.

En la búsqueda de personas se utilizan señalizaciones que llamamos activas: ladrido, vayviene/refind, bringsel…
En grandes áreas (personas desaparecidas) se pueden utilizar todas ellas. Sin embargo, en especialidades como el escombro, el ladrido es necesario. En este artículo encontrarás el por qué de utilizar una u otra.

Una de las señalizaciones más utilizadas en la búsqueda de personas es el ladrido. Es decir, cuando el perro encuentra a la persona, ladra para avisar a su guía.

Todos los perros saben ladrar, eso es indudable. Aunque aquí se trata de que ladre sólo en el momento que necesitamos. Y sobre todo, que ladre con un volumen, una duración y un ritmo. Y todo eso hay que entrenarlo también.

Porque no es cierto eso de que «Un ladrido salva la vida de una persona». No es tan sencillo.

Escuela de Guías Caninos-EGC

¿Y qué hace falta para que un ladrido sea eficaz?

Volumen

En grandes superficies (personas desaparecidas) el ladrido lógicamente será más fácil de escuchar. Pero en catástrofes, derrumbe de edificios, es muy probable que el perro se encuentre algo lejos del guía y dentro del escombro. Y eso, unido a los ruidos que puede haber alrededor, obliga a que necesitemos la mayor potencia de ladrido.

Los perros también tienen timbres diferentes de ladrido. Hay perros con una potencia mayor, otros más grave, otros más agudos… Pero a veces esto depende de la confianza, de la motivación del perro en ese momento. La buena noticia es que esto se puede trabajar y sí, se puede conseguir aumentar el volumen. Porque cuanta más confianza tenga el perro y mejor entrenado esté, más volumen de ladrido.

Duración

Una de las exigencias de esta señalización es que el perro permanezca en el lugar de la localización, ladrando, hasta que se le indique. Esto significa que pueden pasar incluso minutos. El perro no debe parar de ladrar y esto también se entrena.

De hecho, el objetivo final es que el perro sea capaz de permanecer ladrando, sin parar, hasta que el guía llegue y lo retire o le llame

Ejemplo de ejercicio de ladrido con volumen, duración y ritmo/cadencia

Ritmo/Cadencia

Como ocurre con el volumen, también hay algo intrínseco en cada perro. Y podría parecer algo sin importancia pero en realidad sí la tiene. Que el perro ladre con una cadencia continuada, rítmica, suele significar que ha habido un férreo y bien estructurado entrenamiento. Y sobre todo, significa que el animal está seguro en el marcaje. Y esto es una necesidad siempre, cuando hay una intervención a nivel operativo, en la especialidad que sea. Si el perro no está seguro puede cometer errores y los errores pueden significar vidas humanas.

En ocasiones el perro ladra en secuencias rítmicas de varios ladridos y una parada, varios ladridos y una parada… (por lo general, el número de ladridos de cada secuencia suele ser el mismo y se repite continuamente). Esto no es un error, siempre que el perro no pare de ladrar para mirar o ir a buscar a su guía, o que lo haga por inseguridad, esperando recibir el premio. Esto sí es algo que debemos evitar.

Lo que no es aconsejable es que el perro ladre poco y abandone, que pare y mire a su guía buscando que se acerque o el refuerzo o que muestre signos de inseguridad.

cadencias de ladrido
Fig 1: Audios de diferentes ejercicios

Prohibido tocar al figurante

El figurante es la persona que se esconde durante el entrenamiento. En el futuro esta persona será la víctima y, por razones obvias, está absolutamente prohibido que el perro la toque. 

Ni morder ¡por descontado!, ni pellizcar, ni rascar, ni siquiera husmear a ver si lleva juguete. Todas estas situaciones se dan demasiada frecuencia en algunos perros de búsqueda de personas.

Lo ideal es un perro que ladre de forma adecuada pero a una cierta distancia del figurante, incluso se le puede entrenar para que ladre tumbado. Todo contribuye a evitar que la persona desaparecida se asuste o incluso se vea lesionada por el mismo perro que la va a encontrar.

¿Y cómo solucionarlo? Todo se remite a lo mismo: un buen entrenamiento y con un buen figurante, como detallamos en el último punto. En realidad la importancia del figurante, en el trabajo de construcción de un perro de búsqueda de personas, es esencial. Pero no siempre se le da la relevancia necesaria y de ahí parten muchos errores futuros.

comida para perros

Objetivo: la mejor ejecución

En el gráfico de los audios (Fig 1) se pueden observar tres secuencias de ladrido grabadas de distintos ejercicios. Con figurante a la vista y con figurante oculto. Lógicamente, el perro tiene más facilidad para señalizar cuando el figurante está a vista, cuando es un ejercicio corto, cuando el premio está presente (aunque no lo vea, lo huele), etc… Y al contrario, las dificultades surgen cuando tenemos un figurante oculto, cuando el perro ha realizado una búsqueda complicada, si el figurante no lleva el premio*, etc.

Nuestro objetivo entonces debe ser conseguir la mejor señalización, el mejor ladrido. Entrenar para que el perro lo tenga muy claro, siempre. Porque en una situación real habrá más cansancio, estrés, incluso frustración… Y todo ello mermará el volumen, la duración y el ritmo. En definitiva, la señalización cada vez será peor. Y por eso, cuanto más alta sea la exigencia durante los entrenamientos, mejor será el desempeño en la realidad.

*esta es otra cuestión que hay que entrenar: el perro tiene que aprender que el objetivo no es una persona con su premio, sino una persona. De lo contrario, corremos el riesgo de que cuando no lo lleve encima, el perro abandone el lugar, no ladre o simplemente dude.

arousal

Cómo mejorar

Con un entrenamiento adecuado. Al principio el ladrido hay que trabajarlo aparte y totalmente separado de la secuencia de búsqueda. Un entrenamiento progresivo, gradual, para después ir introduciéndolo en la secuencia de búsqueda. Y, finalmente, ir perfeccionándolo con superación de distracciones y otras muchas dificultades.

Todo esto es imprescindible realizarlo con figurantes experimentados que sepan cómo trabajar este tipo de señalización de la forma más adecuada. Y es que precisamente de aquí suelen partir muchos de los errores.

Una entrega inadecuada o lo que es lo mismo, no hacer un buen trabajo de figurancia, contribuyen a esos ladridos nerviosos, sin ritmo, con abandonos del figurante o miradas continuas al guía. Y hasta pellizcos y bocados no deseados. Como explicaba más arriba, en una situación real el perro nunca podrá tocar a la víctima.

Lo mismo ocurre si corremos demasiado o si no trabajamos este ejercicio aparte, dándole a su construcción la importancia que necesita.

Requiere un entrenamiento gradual, progresivo, lento y sin correr,
construyendo una buena base

Sistema: zulo de designación

Hay más razones que podrían estar detrás de un ladrido inadecuado, como la inseguridad del perro o una falta de motivación. Pero para saberlo habría que valorar cada caso concreto y tratar de determinar dónde está el problema.

Como adelantábamos el principio del artículo, el ladrido se entrena y se puede corregir y mejorar. Lógicamente lo mejor es hacerlo desde el principio, construyéndolo. Pero si tuviéramos que corregir algo se puede hacer y de la misma forma que cuando se construye. La recomendación en este caso, ya que tenemos que corregir, sería volver a las bases. Separar el ejercicio de la secuencia de búsqueda y trabajar con un buen figurante, en un progreso adecuado.

Y después, gradualmente se va introduciendo a la secuencia de búsqueda, empezando siempre por ejercicios más sencillos. Esto es fundamental y se suele olvidar en muchos aspectos del entrenamiento de búsqueda de personas. Un entrenamiento gradual, progresivo, lento y sin correr, construyendo una buena base, siempre dará buenos resultados. Y además, cuando hay algún problema o volvemos de una intervención complicada, podemos volver a esas bases y limar cualquier detalle que necesitemos.

Hay un sistema muy útil para trabajar el ladrido (y muchas otras cosas). Es el Zulo de designación o Caja de ladrido. En este artículo explicábamos, hace muchos años, lo útil que es este sistema. Te aconsejo su lectura.

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Zulo de designación, caja de ladrido, ¡muy útil!

Y no lo olvides. Cuanto mejor sea el ladrido, cuando más consolidado esté en cuanto a volumen, duración, ritmo/cadencia, más eficaz será a la hora de la verdad. Y de todo eso dependerá una vida humana. Estás a tiempo de entrenarlo.

Por: Isabel Herrán | PerrosdeBusqueda©
Prohibida su reproducción total o parcial sin permiso del autor

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