Sobreentrenamiento y los perros de ByR: los riesgos innecesarios

Sobreentrenamiento, ¿qué es, cómo se provoca en el perro de búsqueda y rescate y cuáles son sus síntomas? Este artículo te hará comprender este importante y muchas veces desconocido  concepto dentro del trabajo con perros

Sobreentrenamiento

Por: Inma Soto y Lilo Muñoz

“Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Este refrán de la sabiduría popular es el mejor indicativo para no caer en las garras del sobreentrenamiento.

¿Qué es el sobreentrenamiento? ¿Cómo se provoca en el perro de búsqueda y rescate y cuáles son sus síntomas? ¿Cómo diferenciaremos el “más” del “excesivo”? ¿Puede provocar enfermedades en el perro?

Para comprender las consecuencias de algo, primero debemos conocer qué es y cómo funciona. Dado que este vocablo no está reconocido por la RAE, utilizaremos la definición más básica:

Sobreentrenamiento: Entrenamiento que excede a lo necesario o recomendable.

Bien… y ahora nos preguntaremos… ¿qué es lo necesario o recomendable?  Nos puede ayudar a discernir esta cuestión la segunda definición, que es la que reza así: ‘Estado caracterizado por un empeoramiento de la capacidad de rendimiento a pesar de seguir entrenando’. Pero esta definición , más que una acción, nos desvela algo parecido a una enfermedad, ¿no es cierto?

Recapacitemos sobre la definición de Síndrome de Sobreentrenamiento que nos ofrece Concepción Asensio García, Fisioterapeuta en www.efisioterapia.net : ‘El estado de agotamiento producido fundamentalmente por un sobreentrenamiento, aunque facilitado por otros estresores incluidos los extradeportivos, provoca una amplia sintomatología junto a un deterioro del rendimiento, que impiden a algunos deportistas mantener o superar sus marcas previas’


¿Cómo trasladar esta información a nuestro perro ByR?

Todos los que nos dedicamos al mundo del entrenamiento del perro de rescate tenemos siempre la misma duda en nuestras mentes. ¿Realmente puedo aprovechar el máximo potencial de este perro? ¿Cómo hacerlo sin ‘romperlo’? Tarea difícil se nos presenta si además caemos en el error más común: las prisas y la excesiva exigencia.

En palabras del Dr. Timothy Noakes, el sobreentrenamiento es “una condición que existe en los atletas que entrenan muy duro por mucho tiempo”.  Habla también Noakes del “acondicionamiento atlético” como un proceso de aplicación de estrés, permitiendo que el atleta se recupere. Por tanto, debemos diferenciar ya a priori entre sobreentrenar a nuestro atleta y acondicionarlo para su cometido.

Pues bien, este acondicionamiento pasa por enfrentar al perro a situaciones de estrés derivadas, tanto de su rendimiento físico, como emocional. Y curiosamente, fijándonos en la definición de Noakes, la recuperación es la parte más importante del proceso, pues es el mismo proceso de recuperación el que permite sobrecompensar el estrés y cuando el ejemplar  se recupera es más fuerte y rápido en decisiones y muestra de resistencia física que antes de someterse a dicho estrés.


Al olvidarnos de este proceso de recuperación (descanso) damos lugar a una  espiral de rendimiento progresivamente peor, a pesar de que cada vez consigamos más y más tiempo de entreno continuado. No es este nuestro objetivo. No buscamos una apariencia de operatividad y eficiencia, buscamos una realidad operativa y eficaz.

Los perros tienen una capacidad finita de mayor esfuerzo dentro del tiempo de entreno, a la que además debemos sumar el  resto de su tiempo vital. Como guías, debemos ser capaces de reconocer esta línea que supone la diferencia entre el “mas” y el “demasiado”. Esta alusión  a su capacidad finita divisible entre trabajo y tiempo vital nos lleva recurrentemente a la necesidad de observación, de no sólo los estresores deportivos o de trabajo, sino a los extradeportivos a los que hace alusión Concepción Asensio.

Si sobreentrenamos, no sólo estamos dañando la capacidad de trabajo del perro y su rendimiento, dañamos su capacidad física y emocional para enfrentarse a su tiempo vital en todas sus acepciones. El síndrome de sobreentrenamiento no solamente afectará al rendimiento en el trabajo, afectará a su salud y su conducta cotidiana en cualquier otro aspecto.

Sobreentrenamiento

‘Mayor esfuerzo’ no es lo mismo que ‘esfuerzo máximo’

En cuanto al “mayor esfuerzo”, no debemos confundir este concepto con “esfuerzo máximo” o “rendimiento máximo”.

“Mayor esfuerzo” significa solamente eso, esforzarse un poco más. “Esfuerzo máximo” es aquel que ya no podemos superar so pena de entrar en colapso. Y el “rendimiento máximo” no tiene por qué ir inexorablemente acompañado del “esfuerzo máximo”. Es más, lo ideal es encontrarlo en cualquiera de los niveles de esfuerzo inferiores al máximo, cosa que conseguiremos si hemos entrenado adecuadamente los  de “mayor esfuerzo”.

Podemos encontrar varios escenarios de sobreentrenamiento aplicables a los perros de rescate que pueden provocar diferentes efectos en los mismos.

Sobreentrenamiento crónico:  Descrito por Noakes, se ejemplifica mejor por el equipo o binomio cuyos perros efectúan un trabajo inmejorable durante un periodo de tiempo concreto a partir del cual comienza a decaer en cuanto a rendimiento y resultados y no se recuperan tras el periodo normal de descanso.  A lo largo de los días los perros comienzan a coleccionar heridas leves, adquieren enfermedades contagiosas simples muy fácilmente y no pueden recuperarse como otros de diferentes equipos en iguales circunstancias.

Aburrimiento: Un segundo escenario aún más común es llevar al equipo al punto de inicio de la búsqueda y encontrarse con que, a pesar de tener unas condiciones óptimas para efectuar la misma, se convierte en un trabajo de bajo rendimiento que deja al guía perplejo por lo que salió mal… ¿El perro es demasiado lento a la hora de utilizar su autonomía? ¿Su alimentación necesita revisión? ¿El perro está cometiendo un error? ¿Quizá está distraído por algo en el entorno que no llegamos a observar? ¿Por qué se ha distraído estando en trabajo?

Muchos de los binomios a los que les ocurre esto están viciados el día de la búsqueda porque se les ha sumergido en ella en las primeras etapas del sobreentrenamiento. Es aquí donde la pericia del guía y su conocimiento del ejemplar le pueden hacer capaz de reconocer los primeros indicios de sobreentrenamiento y ayudar al perro a responder de forma adecuada.


¿Cómo evitamos el sobreentrenamiento?

Técnica, protocolos, descanso adecuado y ausencia de prisas… Fácil de decir. Son demasiadas las circunstancias en las que entrenar demasiado a nuestro perro puede ser dañino física o emocionalmente para él y además puede dar al traste con todo nuestro trabajo anterior.

Podemos en un primer e imprescindible momento, prestar atención a la edad. Todos habremos visto algún cachorro “diez” crecer como un joven “ocho” y terminar como un adulto “cinco”… en el mejor de los casos. Todos habremos visto algún vídeo demostrativo (e incluso alguno de nosotros habrá caído en ese error) de “cómo se trabaja” o “lo buenos que somos” mostrando un cachorro de cinco meses o un joven de seis en una búsqueda de 200 mts. , en una duración de más de 20 minutos o ambas cosas.

Cuando nos hacemos con un cachorro previamente evaluado para ByR, estamos impacientes por comenzar a entrenar. No es un mal comienzo, puesto que las experiencias tempranas son muy importantes para su correcto desarrollo y aprendizaje pero las sesiones largas y exigentes no son buenas para los perros jóvenes. Lo que suele ocurrir es que perdemos de vista que son cachorros o jóvenes y tratamos de acelerar el entrenamiento para que lo realicen como un perro adulto. Los cachorros sobreentrenados desde el principio pueden ser obedientes pero pueden desarrollar miedos e inseguridades. E incluso perder autonomía, en lugar de sentirse ansiosos por interactuar con nosotros y, a fin de cuentas, trabajar para complacernos.

Sobreentrenamiento

Con los abuelos también puede ocurrir

Los perros adultos en la línea de la vejez tienen sus propios problemas cuando se trata de entrenamiento. Un perro “viejo” puede aprender trabajos nuevos. La cuestión es que muchos de ellos tienen dolor o condiciones clínicas que hacen que la actividad física sea más extenuante, por lo que en el mundo del rescate encontramos a veces la tendencia de reconducirlos a trabajos aparentemente “más suaves” (En muchas ocasiones hemos conocido perros “de vivos” que “han pasado a ser de cadáveres”… por su edad). También pueden perder algo de agudeza mental con la edad, por lo que necesitaremos más dosis de paciencia. En este periodo de “reciclaje” es cuando podemos observar mayor incidencia de sobreentrenamiento, precisamente en ejemplares en los que más impacto negativo puede provocar. Y  es simplemente debido a que tenemos un concepto equivocado del esfuerzo físico requerido para según qué tipo de búsqueda.

Mantén su mente hábil

Si estás entrenando a un perro con un gran potencial para ByR puedes estar ejerciendo demasiada presión (sobre todo si se trata de un cachorro) al sobrepasarte y no dejarle acceder a los resultados que desea. Nos referimos en concreto a la redirección de habilidades naturales hacia el trabajo de búsqueda. Esto puede ser psicológicamente perjudicial y causar ansiedad severa.


En innumerables ocasiones vemos cómo sobre todo en cachorros y ejemplares jóvenes se antepone la obediencia y el control de estímulos al trabajo de desarrollo olfativo o el instinto de caza del perro, que suele quedar insatisfecho en aras de una buena obediencia… demasiado temprana.

Aprovechar sus habilidades naturales para juegos e incluso para preadiestramiento en cachorros, nos permite comenzar a trabajar con niveles de estrés y frustración muy bajos, un entrenamiento que luego nos será muy útil para comenzar a pedir mayor esfuerzo paulatinamente. Utiliza sus habilidades para crear habilidad en su mente y no incluyas demasiada información nueva a la vez. Lo ideal es concentrarnos en una o dos tareas por sesión y luego dejarle descansar para asentar lo aprendido antes de comenzar con una nueva.

Presta atención a las señales de estrés del perro durante el trabajo y también fuera de él

Existe un listado de más de cincuenta señales de estrés que, a poco que observemos, podemos notar en nuestro perro. Casi todas ellas lo son también de calma. El momento más lejano en tiempo o intensidad en el que debemos terminar la sesión es aquél que ha dado muestra de dos leves o medias como máximo. Una señal de estrés elevada es alarmante en un perro de trabajo, máxime en uno de búsqueda y rescate. Todo entrenamiento que supere esto, puede entrar en sobreentrenamiento y provocar picos agudos de estrés, estrés crónico o incluso agotamiento del ejemplar. Si somos capaces de reconocer estas señales, seremos capaces de terminar la sesión a tiempo con un acierto. Un paseo o un rato de buen descanso posteriores serán suficientes para consolidar el aprendizaje en el perro.

Nos lleva mucho tiempo y esfuerzo construir esa operatividad real y eficaz a la que nos referíamos al principio. Sin lugar a dudas, nuestro compañero de trabajo merece que volquemos todos los recursos a nuestro alcance en cuidar esa herramienta que nos ofrece con su nariz, su mente y su cuerpo.

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