Perros detectores contra la plaga de chinche marmorada

La chinche marmorada es una especie invasora que ocasiona pérdidas en los cultivos de frutas, verduras y plantas ornamentales. Un proyecto con perros detectores tratará de contener su avance en Cataluña

chinche marmorada

La chinche marmorada (Halyomorpha halys) es un parásito de origen asiático de hasta 17 mm de largo y de color marrón grisáceo. Aunque fue detectada por primera vez en Europa en 2007 (concretamente en Suiza), hasta el año 2016 no fue identificada en la península ibérica. Desde entonces se ha convertido en una especie invasora que, dado su carácter polífago, se ha ido expandiendo con mucha facilidad a lo largo del territorio nacional, especialmente en Cataluña.

Aunque no se trata de un insecto tóxico ni venenoso, está generando cuantiosas pérdidas en los cultivos de frutas, verduras y también de plantas ornamentales. Una vez la chinche marmorada clava su estilete en la savia de la planta, altera su superficie hasta producir lesiones que hacen inviable su comercialización. En consecuencia, los costes generados por esta plaga son enormes y generan un auténtico dolor de cabeza entre payeses, agricultores y empresarios del sector.

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Prueba piloto con perros detectores

Tal es la preocupación de este colectivo, que La Generalitat de Cataluña ha financiado una prueba piloto con perros detectores especialmente preparados para intentar frenar su expansión.

A nivel técnico y dada la premura del encargo, se inició el proyecto con dos perras adultas: Syra (Border Collie) y Mina (Pastor alemán de trabajo). Actualmente también hay una hembra de Springer Spaniel Inglés en formación, se llama Tiki y se espera que esté operativa antes de terminar el 2023.

El objetivo inicial es localizar las chinches durante su fase de hibernación, cuando se encuentran menos móviles que en otras épocas del año, puesto que es cuando buscan cobijo, formando grupos de entre dos y cuarenta individuos.

Normalmente estos nidos se ubican en las casetas de riego próximas a los cultivos, en cobertizos o en naves industriales, pero también pueden resultar muy molestos en negocios o domicilios privados, donde suelen esconderse en garajes, buhardillas o incluso dentro de los cajones de los armarios.

chinche marmorada
Mina, realizando el marcaje pasivo (Foto: Lladruc)

Es en estos emplazamientos estratégicos donde el finísimo olfato canino resulta de especial utilidad. Un perro detector es capaz de detectar esta plaga invasora, aunque el ambiente esté muy cargado, rodeado de suciedad o en puntos de difícil acceso, como un almacén agrícola lleno a rebosar de cajas o muebles viejos.

Hasta el momento el trabajo de campo se hacía con los llamados “prospectores de campo”. Son personas especialmente formadas para tal fin, pero su tiempo de búsqueda era mayor y sus resultados, por lo general, menos precisos. Por el contrario, el uso de perros detectores, además de reducir los costes de contratación, ha demostrado ser más rápido y eficaz.

Además, los perros realizan la marcación de los ejemplares de un modo pasivo, sentándose o tumbándose donde se encuentra el nido, para evitar dañar las Halyomorphas. Y así estas puedan usarse para estudios científicos posteriores o para el propio entrenamiento operativo de los perros.

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La prevención, el mejor aliado

Roser Feliu es la adiestradora principal y directora de Lladruc. Nos explica que “en un primer momento temíamos que el olor de las chinches pudiera ser diferente según su ubicación inicial o durante las distintas fases de vida del parásito, pero la práctica nos lo ha desmentido”. También manifiesta su satisfacción con la iniciativa, puesto que “contribuye a reducir el uso de pesticidas y fitosanitarios que, a todas luces, pueden ser muy nocivos en productos de consumo humano”.

En la misma línea se pronuncia Jordi Mateu, jefe de la Unidad de Sanidad Vegetal de la Generalitat de
Cataluña en Girona. Jordi afirma que “en el momento en el cual se introduce una nueva plaga en el territorio, se realizan acciones para su erradicación y/o contención. Si una nueva plaga se establece en un cultivo provoca un aumento de las medidas fitosanitarias para obtener el mismo producto. Por este motivo es muy importante la prevención y, para llevarla a cabo, hay que localizar la plaga lo mas rápidamente posible y de un modo preciso. En este sentido, el uso de perros adiestrados para este fin puede ser de gran utilidad para realizar tareas de prospección. Estos métodos podrán ser útiles en el futuro en otras plagas, porque el aumento de introducción es exponencial debido a la sinergia entre globalización y cambio climático”.

En resumen, aquí tenemos otro ejemplo más de lo valioso que es el trabajo de los perros detectores en
pro de la salud y de la conservación del medio ambiente.

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