Olfato canino contra la Reynoutria japonica, la amenaza de las construcciones

Una especialidad relacionada con el olfato canino: detectar una planta invasiva conocida como Reynoutria japonica, seria amenaza para las construcciones, a nivel mundial

Perros detectores de Fallopia japonica

Es una amenaza silenciosa para las construcciones y está considerada como una de las peores invasoras. La Reynoutria japonica o Fallopia japonica es una planta invasora que, debido a su potencial colonizador y la rapidez de su crecimiento, constituye una grave amenaza para los hábitats y ecosistemas a nivel mundial.

Esta especie vegetal posee un sistema radicular invasivo unido a un potente crecimiento que es capaz de dañar cimientos, edificios, pavimentación, muros de contención y defensas contra inundaciones.

Muestra gran tolerancia a una amplia gama de tipos de suelo y sus rizomas pueden sobrevivir a temperaturas de hasta -35ºC. Además, es capaz de extenderse 7 metros horizontalmente y hasta 3 metros de profundidad.

Crece a un ritmo de hasta 10 cm por día, buscando agua y luz. Es tan potente que puede llegar a abrirse paso en mampostería, asfalto, madera y cemento, socavando la integridad estructural de paredes, tuberías y superficies pavimentadas. Y un pequeño fragmento de sus rizomas del tamaño de una uña puede permanecer latente en el suelo durante años, antes de engrendrar una colonia completamente nueva.

Todo ello la convierte en un enemigo muy peligroso y difícil de erradicar. El método más eficaz para su eliminación es por medio de herbicidas. Pero para eliminarla primero hay que detectarla. Y es ahí donde tiene su papel el olfato canino.

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Perros detectores contra la invasión

Una empresa en Irlanda, Convervation Dogs Ireland, ha encontrado una nueva forma de luchar contra la Reynoutria japonica. Se trata de utilizar perros especialmente entrenados para detectar el más mínimo rastro de la perniciosa planta.

Según Helga Heylen, fundadora de la compañía en enero de 2018, un solo perro es capaz de inspeccionar una zona 40 veces más rápido que todo un equipo humano. Y con una precisión mucho mayor, ya que su potente olfato es capaz de detectar hasta los rizomas que aún no han emergido a la superficie.

Los perros, equipados con chalecos con GPS, registran la zona y se sientan en el punto en el que detectan la planta. No necesitan verla y por tanto, pueden trabajar en cualquier temporada. Son capaces de encontrar la planta incluso durante su reposo vegetativo y bajo tierra. Son capaces de trabajar en la oscuridad y en zonas con gran vegetación, donde las pequeñas colonias serían invisibles para otro tipo de inspecciones con medios humanos.

Perros detectores de Fallopia japonica

Conservation Dogs Ireland

Helga se epecializó en estas técnicas en Nueva Zelanda, un país que utiliza perros detectores de especies invasoras de plantas y animales desde 1980. Trasladó ese concepto a Irlanda, donde trabaja desde entonces en el proyecto. Actualmente tiene tres perros, un labrador y dos cruces de labrador con beagle.

Afirma sin dudar que lo que cinco operarios podrían cubrir en ocho horas, un perro lo hace en tan sólo una. Y lo que es más, con mejores resultados y mayor precisión.

Normalmente trabaja un guía con dos perros. Así, mientras uno trabaja durante unos 30 minutos, el otro descansa. Y así van rotando.

Según ella, en Europa no hay conciencia aún del alcance del problema con la Reynoutria japonica, al contrario que Reino Unido. Hay problemas con otras plantas invasoras pero el coste que supone enfrentarse a esta especie es mayor que el que conlleva luchar contra todas ellas juntas.

Estudios científicos muestran que, sea cual sea la presencia de esta especie en la superficie, es siete veces mayor bajo tierra. Ese es el trabajo de los perros: detectarla en cualquier etapa, por muy temprana que sea. Algo imposible por otros medios.

Un perro envenenado ¿intereses comerciales?

Con grandes sumas invertidas en desarrollos comerciales, los perros no siempre son apreciados. Según denuncia Heylen, uno de los animales que trabajaban en el proyecto fue envenenado deliberadamente y murió.

Ocurrió el pasado agosto tras detectar Reynoutria japonica en Bélgica, en el lugar en el que se proyectaba una gran construcción. Al denunciar la presencia de la temible plaga, se denegaron los permisos para construir.

Según Heylen, alguien dio al perro comida envenenada mientras descansaba en su transportín, fuera del alcance de las cámaras de seguridad. Asegura que fue debido a su hallazgo y las posteriores consecuencias.

Pero aquel duro golpe no la desanimó. Ahora, CDI ha reforzado su sistema de seguridad durante el día y los perros duermen cerca de sus guías. No está permitido el acceso a los perros sin supervisión.

Heylen está convencida de que este hecho significa, de forma indirecta, que se está haciendo un buen trabajo con los perros. Y eso la anima a seguir adelante con el proyecto.

Fuente y fotos: CDI


Nota: desde 2013, está prohibida su introducción en el medio natural, posesión, transporte, tráfico o comercio en España

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