Motricidad y propiocepción en los perros de búsqueda

La motricidad y propiocepción en los perros de búsqueda es una asignatura en demasiadas ocasiones olvidada. Y debería ser uno de los primeros aspectos a tener en cuenta cuando formamos un perro detector. Este artículo nos desvela uno a uno los secretos de cómo desarrollar una buena motricidad y propiocepción en un perro de búsqueda. Y es aplicable a todas las disciplinas de trabajo con perros, sobre todo aquellas que requieren un esfuerzo físico extra de nuestro compañero

propiocepción

 

Por: Inma Soto y Lilo Muñoz 

Aprovechamiento de las conductas naturales y patrones motores

Las primeras investigaciones sobre el desarrollo motor estaban dirigidas hacia tres grandes grupos de acción en los humanos:

  • Rapidez de los desplazamientos
  • Altura de los saltos
  • Alcance de lanzamientos

 

Esto, en cuanto al punto de vista deportivo se refiere. Posteriormente se fue logrando mayor precisión en el desarrollo técnico de las investigaciones hasta describir de una manera más metódica la evolución de los comportamientos del individuo en los patrones motores básicos. Es a partir de aquí donde podemos extrapolar dichos conocimientos y técnicas al mundo del aprendizaje canino.

Como patrón motor básico entenderemos aquél desarrollado por el indivíduo (es decir, el perro) para moverse, no moverse, coger o soltar un objeto.

Se analizará desde el principio para el desarrollo de la propiocepción y de los patrones motores básicos las habilidades de cada ejemplar para la ejecución de las conductas que deseamos potenciar, y que dividiremos, al igual que en los humanos, en las siguientes:

  • Locomotrices
  • No locomotrices
  • Recepción o suelta de objeto

 

La evolución de estas habilidades se irá consiguiendo a medida que se logra mayor efectividad en las conductas y siguiendo siempre la misma secuencia pero con un desarrollo en el tiempo diferente para cada ejemplar. De un buen timing, una buena gestión de los refuerzos por aproximaciones sucesivas y una búsqueda de latencia óptima adecuada a cada conducta, dependerá el resultado final esperado.

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Empezar a trabajar con el cachorro pero ¡con cuidado!

Debemos por tanto, en el trabajo con el cachorro, poner especial atención a los siguientes aspectos:

  1. Una mejor posición corporal para aplicar las fuerzas de propulsión
    Podemos observar en numerosos ejemplares jóvenes y adultos que los cuartos traseros sólo son utilizados como motores impulsores, dando la impresión de ser sólo los delanteros los que dirigen el movimiento. Mejorando la posición corporal de propulsión imprimiremos mayor capacidad de direccionalidad en los traseros y también mayor capacidad propulsora en los delanteros.
  2. Una mejor aplicación de la fuerza.
    En lo referente por ejemplo a la potencia de un salto o de la presión ejercida en una mordida, si al ejemplar le enseñamos una correcta aplicación de su fuerza, implícitamente le estaremos dotando de una herramienta muy útil para su vida con los humanos: tendrá control sobre la mordida y sobre el contacto corporal, lo que evitará en gran medida numerosos accidentes puesto que el perro no solamente tendrá capacidad de contención sino que será consciente en cada momento de la fuerza que imprime a cada conducta.
  3. Una mayor fluidez de y coordinación de los movimientos.
    Cuanto más innata sea la búsqueda de posiciones de equilibrio, más fácil nos resultará su aprendizaje en cuanto a ausencia de factores de inseguridad se refiere.
  4. Una mayor cantidad de movimiento.
    Ya sea orientada a los distintos ritmos de paso en un “junto” como a la recepción de cualquier objeto motivador que utilicemos.
  5. Una mejor técnica en ejecución de conductas
    Ya lo orientemos a la coordinación de secuencias de conductas estabilizadas, como a la ejecución de diferentes conductas a la vez -ladrar sentado, caminar mirándonos, caminar hacia atrás rodeándonos…-.

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Cada etapa del desarrollo es importante

Desde la edad de cachorro hasta la juventud podemos encontrar diferentes etapas fundamentales en el desarrollo de las habilidades motoras, por lo que se hace enormemente interesante comenzar la enseñanza de potenciación y aprovechamiento de las mismas desde precisamente la edad de cachorro. Por orden, desde el nacimiento, se van adquiriendo las siguientes:

  1. Motricidad refleja.Referencia al desarrollo de los automatismos primarios: olfatear, agarrar con el hocico, deambular y comenzar a andar.
  2. Motricidad rudimentaria.Durante este periodo se asientan los patrones básicos de la motricidad refleja: andar, correr, agarrar y soltar.
  3. Motricidad fundamental. Se adquieren las habilidades motrices de transición a través de los juegos : saltar, morder, tirar (lucha por un objeto motivador ) y posiciones de contacto corporal
  4. Motricidad deportiva. Aprendizaje de las habilidades conductuales deseadas propiamente dichas.

 

Hemos de tener en cuenta siempre que los patrones motores básicos y los automatismos dependen fundamentalmente del desarrollo del sistema nervioso, mientras que las habilidades que se han denominado deportivas dependen del aprendizaje y la transmisión social.

En definitiva, el desarrollo equilibrado de los patrones motores básicos sería una condición indispensable y determinante para el desarrollo de unas buenas habilidades conductuales.

Podríamos afirmar que, a la entrada de la época de juventud del ejemplar, ya está formada la organización básica de la motricidad. Es por este aspecto por el que se nos hace importante trabajar la propiocepción en esta etapa a más tardar, puesto que a partir de ella podremos desarrollar la transformación y aplicación de dichas capacidades orientadas al desarrollo de conductas. A partir de este momento, el proceso puede ser técnicamente utilizado hasta el final de la vida del ejemplar.

¿Qué elementos determinantes de la evolución de estas habilidades motrices debemos tener en cuenta para poder influir en el desarrollo esperado de las mismas?

  • Aplicación de movimientos en relación al entorno y diferentes objetos
  • Factores morfológicos: aumento del equilibrio, variación de la longitud de las patas durante el crecimiento, desarrollo de volumen corporal…
  • Factores biológicos: cambios en el sistema neurológico, desarrollo hormonal…

 

¿En qué nos ayudará para el aprendizaje, modificación de conducta y recuperación de la movilidad, el entrenamiento en propiocepción? Cuando el ejemplar se encuentre delante de su guía o entrenador, esperará que se le indique la forma de obtener su recompensa. Es decir, que le indiquemos qué tiene que hacer y cómo llevarlo a cabo. Si hemos efectuado bien nuestro trabajo, habremos creado un ejemplar proactivo, motivado y deseoso de aprender. El perro conocerá qué debe realizar y, si no se lo indicamos, ejecutará de motu propio diferentes conductas hasta alcanzar la adecuada.

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Autonomía y toma de decisiones del perro

Para que consigamos el nivel de proactividad adecuado a cada perro, el adiestrador o educador debe de dotarle de autonomía, favoreciendo oportunidades que le obliguen a ejercitar su sistema cognitivo resolviendo las distintas situaciones a las que se le expone y cuidando de dotarle de unas herramientas de gestión de estrés adecuadas a cada individuo respetando en todo momento sus niveles emocionales.

En cuanto a la toma de decisiones, el educador/adiestrador provocará que el ejemplar realice conductas por su cuenta para, de entre todas las posibles, escoger la solución que le lleve al éxito. En cualquier caso, el propio perro elegirá cómo va a realizar esa conducta. Si hemos creado y reforzado unos patrones motores previos en el animal durante la etapa de cachorro, el ejemplar ya dispondrá de un amplio repertorio sobre el cual basar su elección, con lo cual estaremos dándole autonomía en su decisión aunque ésta se vea condicionada por el aprendizaje anterior.

La información trasladada al mecanismo generador de movimiento y a la memoria hará que ese aprendizaje se vaya consolidando.

El perro realizará la respuesta a la señal indicadora de la conducta deseada ejecutando la acción motriz correspondiente, poseyendo ésta la trayectoria, velocidad y fuerza necesarias. Por otro lado, se recibirá una copia de la respuesta a la zona sensorial del cerebro que anticipa las sensaciones de la acción. Al final de la ejecución el perro sabrá lo que ha conseguido y cómo lo ha conseguido. Tanto sus ojos, como sus oídos y órganos propioceptores reciben información sobre el movimiento, que se utilizará para detectar errores y corregirlos durante la realización de la conducta o con posterioridad en acciones futuras.

El aprendizaje por patrones motores consiste en la elaboración de programas motores y la generación de mecanismos detectores del error.

Condicionantes de la conducta motriz:

  • La Atención: Para aprender una habilidad es necesario captar la información necesaria para poder actuar. La atención es la disposición para recibir y procesar información en una situación determinada.
  • La Memoria: El aprendizaje motor supone la adquisición y retención de una serie de conocimientos sobre qué hacer y cómo hacerlo, que el perro va acumulando y le convierten en un ejemplar experimentado. La retención es un aspecto esencial del aprendizaje motor, ya que supone la persistencia en la realización de una habilidad después de un periodo de no practicarla. La memoria es el espacio donde se almacena dicha información. Es una capacidad que está presente en la conducta canina y en los aprendizajes motrices.

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El juego, una excelente vía para el aprendizaje

 Aunque la atención sea un condicionante de la conducta motriz, no podemos asegurar que el hecho de que el perro esté atento implique que va a captar la parte de información más relevante para el aprendizaje. ¿Cómo podemos favorecer la atención del perro en la dirección adecuada para el aprendizaje que deseamos? Por la vía del juego podemos incluir un amplio listado de elementos favorecedores de la atención hacia el objetivo perseguido y evitar una serie de situaciones que jugarían en contra del aprendizaje:

  • Cualquier objeto, situación o información nueva estimulará la curiosidad innata del perro, es decir, captará la atención del mismo.
  • La monotonía en el entrenamiento por juego provocará que su atención se desvíe hacia informaciones poco relevantes y ralentizaremos el proceso de aprendizaje. Hay que huir de ella.
  • Actividades con un mayor grado de dificultad supondrán un reto para el animal, que prestará toda su atención en intentar resolverlas.
  • La intensidad, la sorpresa, la novedad y la complejidad son elementos que nos ayudarán a reconducir la atención del ejemplar.

 

En cuanto a la memoria, sus funciones son la de registrar la información, almacenarla, recuperarla y mostrarla.

Las habilidades y conductas motoras se retienen mejor que otro tipo de información, pero es muy importante que el educador/adiestrador utilice todas las técnicas que encuentre en su mano para facilitar la capacidad de memoria. Cuanto más claras sean las informaciones (visuales o auditivas), más identificable será la información a memorizar.

Para un guía/entrenador de perros ByR, los elementos al alcance para la mejora de motricidad y propiocepción del ejemplar en cuestión deben aparecer en el entrenamiento cotidiano del mismo cuando se comienza el trabajo de habituación. Distintas superficies de suelo, texturas, ruidos, maquinaria, objetos motivadores, olores y un largo etc por todos conocido en el que no nos vamos a extender. La pregunta en la mente de todos en algún momento ha podido ser la siguiente: ¿hay algún ejercicio fuera del entrenamiento orientado a Búsqueda y Rescate que pueda proveerme de la capacidad de facilitación al perro de una mejor motricidad y mayor propiocepción? ¿Cómo puedo aprovecharlo, caso de que exista, en unas circunstancias que aumenten la probabilidad de atención y concentración de mi perro sin interferir en el trabajo de un perro ByR?

Desde nuestro punto de vista existen esas herramientas y, curiosamente, proceden de otras especialidades no menos interesantes. El llamado “adiestramiento en pista” e incluso el “adiestramiento de salón” nos proveen de ejercicios más que interesantes tanto para hacer una buena diversificación del juego y trabajo con un perro ByR, como para aumentar sus capacidades motrices y propioceptivas con unos riesgos mínimos. Sería extensísima la lista, así que nos remitiremos a unos pocos:

Desde el Agility, cualquier obstáculo al que enfrentemos al ejemplar, le dotará de mayor concentración. El único requisito es, como siempre, la ausencia de prisas: Debemos buscar mejorar la técnica, no una realización rápida que no nos dotará de la adecuada memorización por parte del perro de los patrones motores requeridos. No debemos olvidar que para ejemplares sin terminar de desarrollar, es desaconsejable realizar ejercicios donde se exija la desaparición de apoyos para prevenir posibles lesiones. Por otro lado, la adecuación de esta disciplina a nuestro trabajo, nos permitirá fijar señales muy útiles como son las direccionales, parada y giros parciales.

propiocepciónDesde las Habilidades Caninas, y más concretamente para las edades más tempranas, sin duda el “producto estrella” es el Bosu, seguido de la plataforma de equilibrio. En concreto, este elemento nos permite incluso entrenar propiocepción jugando con nuestro cachorro, futuro (o no) perro ByR, en el mismo salón de nuestra casa.

Para cerrar nuestra lista, si bien no es una especialidad, sí es una técnica de adiestramiento: el clicker. En el desarrollo de habilidades motoras nos parece una técnica esencial tanto para apoyar el desarrollo muscular como para aumentar la propiocepción. Con el entrenamiento de un sencillo tumbado con patrón motor, por aproximaciones sucesivas, habremos ayudado a nuestro perro, tanto a aumentar su masa muscular como a controlarla y, de camino, le habremos ayudado a “no tener agujetas” si en algún momento se ve necesitado de recurrir a la utilización de “esos músculos que antes no conocía, en esas posiciones que casi nunca utiliza” (Es decir, toda la secuencia intermedia del tumbado al pie o viceversa). Y esto es válido para cualquier patrón motor natural.

Cualquier habilidad motora adquirida mediante la especialidad ByR puede ser mejorada vía las disciplinas anteriormente descritas y muchas de las adquiridas en ellas pueden ayudarnos en la que nos ocupa. No vamos a tratar aquí sobre los “perros todoterreno”, no es el objetivo. Muy al contrario, sí lo es aprovechar los medios a nuestro alcance para mejorar nuestra especialidad con nuevos juegos que ayuden a nuestros perros a enriquecer su entorno y liberar energía de una forma diferente.

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