Los perros policía también se jubilan

¿Qué ocurre cuando se jubilan los perros policía? No siempre puede permanecer con su guía y por eso, hay asociaciones que les ayudan a buscar un hogar

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Todos conocemos la maravillosa labor que los perros realizan en nuestra sociedad: perros que buscan drogas, explosivos, perros rescatadores. Todos ellos son asignados a un guía canino, voluntario o profesional, con el que realizarán su trabajo durante muchos años.

Por desgracia, nuestros compañeros de cuatro patas no tienen una vida muy longeva, lo que significa que su vida de trabajo tampoco será muy larga. Diez, doce años es la media para la jubilación. ¿Y qué ocurre cuando estos perros se jubilan o se retiran de su labor por la razón que sea?

La respuesta depende del grupo en el que se encuentre y de la situación de cada guía. En los grupos de voluntarios, los perros de rescate suelen comenzar y acabar sus días en una familia, como cualquier otra mascota, pero cuando hablamos de cuerpos profesionales, en la mayoría de los casos el perro no pertenece al guía, sino al cuerpo en cuestión. En los grupos policiales, militares o de seguridad, lo normal es que cuando el perro se retira la primera opción para adoptarlo la tiene su guía, pero éste no siempre tiene en su mano poder hacerlo, por lo que a veces es necesario buscar un adoptante.

Los propios cuerpos suelen tener ese campo cubierto, consiguiendo adoptantes para sus trabajadores caninos pero cuando ésto no se consigue, se puede recurrir a algunas asociaciones que han surgido recientemente para ayudar a encontrar un hogar a los abuelos que se jubilan, como Retired Dogs 112 o Héroes de 4 patas. Cada una tiene su forma de funcionar pero ambas persiguen el mismo objetivo: adoptantes para los perros jubilados.

se jubilan Cabe destacar el papel de Retired Dogs 112, donde tienen una norma que nos parece muy interesante: no ofrecen a los perros, sino que realizan una selección de los adoptantes que solicitan un perro y, una vez cumplimentado un cuestionario, se centran en la tarea de asignarles uno de los perros. También tienen especial cuidad en que la familia adoptante no conozca la especialidad del perro por cuestiones de seguridad y para evitar adoptantes no deseados.

Los adoptantes deberán tener en cuenta que estos perros son de alguna forma especiales y se debe conocer muy bien cómo tratarles, qué carácter tienen, cómo jugar, qué actividad necesitan y que muchos no han vivido nunca en una casa por lo que deberán aprender a controlar sus necesidades y a convivir con la familia, aunque ésta suele ser una tarea muy sencilla. Por eso es fundamental que estas asociaciones tengan especial cuidado en las tareas de acoplamiento y seguimiento, impidiendo que los animales caigan en malas manos o que, por una mala selección, las familias reciban un perro que en el futuro les pueda causar problemas.

Afortunadamente nuestros ‘abuelos’ de cuatro patas jubilados ya tienen un futuro más esperanzador.

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