Los K9, perros en las guerras: la película

La película homenaje a los perros que participaron en las guerras entre los seres humanos. Testigos silenciosos que ofrecieron su trabajo incondicional e imprescindible
(Fotos y video)

Soldado y can da la pataUn vídeo con impresionantes imágenes que nos acercan a aquellos duros momentos en los que más que nunca el perro se convirtió en el compañero inseparable e indispensable para el ser humano.

Trágicas y bellas historias de la relación humano-canino contadas por los protagonistas que sobrevivieron a aquel infierno y que aún se emocionan al recordar a su eternos compañeros de cuatro patas y lo que significó estar a su lado en aquella terrible etapa de su vida.

“Perros de trabajo”, el nombre en toda su extensión, cubriendo especialidades de todo tipo:

Vigilancia y defensa:
Patrullando el perímetro de las bases militares.

Búsqueda de personas en grandes áreas:
En la jungla o en terreno abierto, evitando emboscadas, encontrando zulos enemigos, trampas, buscando francotiradores.

chapasperro

Chapas K9

Perros de rastro:
Para localizar soldados heridos o pilotos abatidos.

Perros de búsqueda acuática:
Olfateando desde una barca, para descubrir al enemigo que se escondía bajo el agua.

Perros de explosivos:
Detectaban y señalizaban minas terrestres, trampas con explosivos, incluso armas.

Incluso se convirtieron sin querer en perros de asistencia y terapia, cuando les llevaban a visitar a sus guías, heridos en el campo de batalla.

Reclutamiento de futuros K9
La constancia de que los perros suponían una incuestionable herramienta que evitaba que miles de soldados cayeran bajo el fuego enemigo llevó a realizar un llamamiento a la población civil para lograr un reclutamiento masivo de nuevos miembros K9.

scoutdogPastores alemanes y labradores eran las razas preferidas para el desempeño de las diferentes tareas militares. Muchos ciudadanos no dudaron en donar a su perro para que fuera enviado al frente, donde era sometido a un riguroso entrenamiento antes de incorporarse a sus funciones en el frente.

Ya entonces se buscaba la mejor compatibilidad entre guía y perro, con el fin de establecer un fuerte vínculo, tan necesario para conseguir un desempeño eficaz del binomio en situaciones tan duras.

Expresiones como “leer al perro”, allí cobraron su máximo sentido: los soldados debían aprender a leer el lenguaje corporal de sus perros, porque podía significar la diferencia entre vivir o morir.

La parte más triste de la historia
Por desgracia, la increíble efectividad del trabajo de los equipos caninos también se hizo trágicamente conocida en el otro bando: los soldados enemigos recibían una recompensa por conseguir los escudos identificativos de los guías caninos o las orejas tatuadas de los perros. Como resultado, durante la Guerra de Vietnam murieron 263 guías y más de 500 perros del ejército de EEUU.

Pero peor aún fue la realidad de saber que tras la Guerra de Vietnam, muchos de los perros no volvieron a sus casas, sino que fueron abandonados allí o eutanasiados. Los soldados se enfrentaron a los sentimientos contradictorios de felicidad por regresar a sus hogares y también de mucha tristeza por dejar atrás a su inseparable compañero. Muchos hicieron lo posible para poder regresar a casa con su compañero canino. Pero las excusas no tardaron en llegar. Era costoso traer de vuelta todo el “material” bélico. El ser humano demostró, una vez más, que puede ser el peor animal de todos.

Un homenaje a los perros militares

Las guerras son crueles, devastadoras, y también los perros han sufrido sus injusticias y brutalidades. Pero lo que resulta innegable es que los perros, a lo largo de la historia, han demostrado ser el mejor amigo del hombre en toda su definición. Sin saberlo, han puesto en peligro sus vidas al servicio del ser humano.
Siempre fieles, siempre contentos, siempre entregados.

Una lección para el ser humano
Los seres humanos tenemos mucho que aprender y los perros nos ofrecen una lección de vida. Ellos no dan importancia al bando en el que estamos, no tienen en cuenta con quién o por qué luchamos. Nos ven simplemente como lo que somos: seres humanos. Y como tales, nos aceptan.

Da igual que seamos blancos, negros, amarillos o que luchemos en un bando u otro. También había perros en los bandos llamados “enemigos”, con sus emotivas historias y sus tragedias. Ellos también trabajaron, sufrieron y murieron ayudando a sus compañeros humanos. Y ésta es probablemente la mayor enseñanza que nos ofrecen estos nobles animales.

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