Errores comunes en la preparación de muestras olorosas

Estos son algunos de los errores comunes en la preparación de las muestras olorosas y las consecuencias que tienen en el trabajo de detección con perros

Por Jaime Alonso Borde | PerrosdeBusqueda

A estas alturas, muchos conocemos ya más o menos la mecánica de las asociaciones de las sustancias olorosas al trabajo de detección con nuestros perros. Pero ¿alguien se ha parado a pensar en la importancia de la preparación de estas muestras y en los errores que puede causarnos una mala manipulación? ¿Sabríamos distinguir también entre generalización y discriminación de olores?
En estas líneas me gustaría dar alguna pista sobre la preparación de muestras, cómo afecta al trabajo de detección con nuestros perros y el significado de estos dos términos.

No le damos mucha importancia pero es casi tanta la que tiene, como los ejercicios que realizamos para asociar el olor. La preparación de muestras puede darnos lugar a malas asociaciones que después pueden entorpecernos en el avance de los ejercicios. Ya sabemos que es mucho más difícil arreglar un error que cometamos, que hacerlo bien desde un principio.

Los materiales que debemos utilizar para guardar las muestras o crearlas deben ser lo más asépticos y sin olor posible. Un contenedor de un buen material puede ser un tarro de cristal (preferiblemente, al tratarse de un material no poroso y fácil de limpiar), un bote de toma de muestras de los que se venden en farmacias o un contenedor de pvc.

errores comunes

Generalmente, los contenedores metálicos aportan olor a las sustancias y materiales  de muestra y pueden oxidarse. La ventaja de estos que ya hemos mencionado es que son muy fáciles de limpiar con agua caliente.

Preparar el ejercicio: fundamental

Para la preparación de muestras se pueden utilizar discos de algodón desmaquillantes, bastoncillos para los oídos y filtros de cigarros.  Estos van a aportar una pequeña carga olorosa, que más tarde deberemos enseñar a ignorar al perro. Los debemos manipular – siempre que podamos – con guantes, para no impregnarlos de nuestro olor.  Con que estén en el contenedor junto con la sustancia que queremos enseñar al perro a detectar, durante al menos unas 48 horas, se irán impregnando de las partículas olorosas que desprende la sustancia y nos pueden servir después como muestra para nuestros ejercicios.

Un error muy común es limpiar los contenedores con agua caliente y jabón. Los productos de limpieza y jabones van a contaminarlos y dejarán olor en el contenedor, de manera que después se realizarán falsas asociaciones y contaminarán las muestras. Podemos limpiarlos con agua muy caliente nada más. Lo ideal es que una vez usemos un contenedor para una sustancia, sigamos empleándolo para esa misma.

errores comunesOtro error es manipular las muestras con las manos desnudas. Conseguiremos también contaminarlas con nuestro olor y luego tendremos falsas asociaciones. Y ya no digo nada si además somos fumadores.

Hemos comentado ya unas líneas más arriba que a pesar de usar discos de algodón, bastoncillos y filtros que apenas huelen (siempre tienen algo de olor propio del material), debemos enseñar al perro a discriminarlo.

Discriminación y generalización

¿Qué es entonces la discriminación?  Es eliminar aquellos olores del mapa olfativo del perro que no os interesan. ¿Y la generalización, entonces? Se trata del término totalmente contrario. Enseña al perro a incluir en su mapa olfativo el olor de otra sustancia que puede contener la muestra.

Pongamos un ejemplo. Se nos puede dar el caso de estar entrenando con unos filtros impregnados en aceite esencial y el perro los marca a la primera y como una flecha. Pero un buen día no tenemos más muestras y decidimos echar unas gotas de aceite esencial en la superficie de un azulejo. Cuál es nuestra sorpresa cuando vemos que pasa de largo y ni siquiera hace amago de marcarlo. ¿Qué ha ocurrido? Muy sencillo, el filtro le cambiaba ligeramente el olor diana y cuando se ha encontrado con el olor puro del aceite, no lo ha reconocido. En este caso, deberíamos realizar ejercicios para enseñarle a discriminar el olor de los filtros, contenedores, etc.

Otro ejemplo que nos ayudará a comprender un poco mas qué es la generalización. Esta vez, no nos hemos dado cuenta y hemos cambiado la marca de los bastoncillos que usamos para la preparación de las muestras. En el mismo contenedor coinciden los dos tipos de bastoncillos. Comenzamos los ejercicios con el perro y cuál es nuestra sorpresa cuando vemos que reconoce unos bastoncillos y otros no. Pero si los dos tienen la misma muestra de sustancia olorosa y están en el mismo contenedor, ¿qué ha ocurrido? Que el perro no ha sabido generalizar y marcar el mismo aceite en un bastoncillo y en otro. Puede ocurrirnos algo parecido al comienzo de los ejercicios, si ya tiene asociado un olor y le cambiamos el fabricante del aceite.  En este caso deberemos enseñar al perro a generalizar el olor en distintas condiciones, materiales olores que puedan utilizarse  de distracción, etc.

No se trata, en definitiva, de complicarle la vida al perro por que sí. No debemos perder de vista que mientras el perro aprende y le enseñamos algo nuevo, mantiene su mente ejercitada, equilibrada y reforzará aún más el vínculo con nosotros.  Además, también es responsabilidad nuestra seguir aprendiendo  y trabajando junto a él.

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