Dos adiestradores sólo están de acuerdo en una cosa

Dos adiestradores sólo están de acuerdo en una cosa… que el tercero es malo, que hace las cosas mal, que está equivocado. ¿Es cierto o se trata de una leyenda negra? ¿Ocurre solo en España? 

adiestradores solo están de acuerdo
Seguro que has escuchado o leído esta frase, de esta forma o muy parecido. ‘Dos adiestradores sólo se ponen de acuerdo para criticar a un tercero’‘Dos adiestradores sólo están de acuerdo en que el tercero es malo’, ‘está equivocado’ o ‘lo hace fatal’… Pero todas apuntan a lo mismo: desmerecer el trabajo de ese tercer adiestrador.

Se podría pensar que es una leyenda negra y de hecho, muchos creen que es algo que ocurre en España. La sorpresa llega cuando comprobamos que esto ocurre en otros países. Curiosamente en cada país lo toman como una lacra suya, algo de lo que hay que avergonzarse. Y sí, es para avergonzarse pero a nivel general porque por desgracia, es un mal inherente al mundo canino. Quizás sea un mal inherente al ser humano…

Pero para ilustrar esta afirmación, traemos aquí la opinión de alguien de fuera de nuestras fronteras, concretamente de Estados Unidos. Se trata de un pequeño artículo del Director Ejecutivo Nacional de la United States Police Canine Association, Dr. David “Lou” Ferland, que ha accedido amablemente a que compartamos en PerrosdeBusqueda© la traducción de su artículo.

Lo mismo… pero en inglés

‘The only thing two dog trainers can agree upon is what the third trainer is doing wrong’

En mis viajes visitando a guías caninos, entrenadores, administradores y demás, he observado ciertos temas comunes que merece la pena compartir. Primero de todo, el mundo de los perros policía y de rescate es pequeño (unos 10.000 equipos en EEUU). Hay muchas personas que se conocen entre sí o que conocen la existencia del otro, no importa de dónde sean. Una vez se conocen en un evento, se dan cuenta de que sus mundos están muy cercanos y tienen poca o ninguna separación entre ellos.

Sin embargo, también me he dado cuenta de que somos muy rápidos para agruparnos, para ‘hacer piña’. Un grupo de Policía Municipal hace equipo con otro de Policía Municipal. Un grupo de Policía Estatal se agrupa con otra Policía Estatal. Y lo mismo ocurre con los Grupos Civiles de Búsqueda y Rescate, con la Policía Federal, Seguridad Privada, etc.

Como si fuesemos perros salvajes, rápidamente nos unimos a un pequeño grupo y funcionamos con ellos. Y lo mismo ocurre con las escuelas de adiestramiento. Aquellos que entrenan en una escuela se relacionan sobre todo con su grupo y dudan o incluso rechazan, como polos opuestos, a los de otros grupos.

He visto guías y entrenadores observar un ejercicio práctico y atacar al ponente de una forma velada, camuflada. Tachándole de idiota o con expresiones como ‘que no entrena para ‘el mundo real’, ‘que no tiene la capacitación necesaria para poder entrenar perros policía o de búsqueda’ y cosas por el estilo. Enseguida se centran en una degradación personal del individuo en lugar de centrarse en evaluar las técnicas y cómo podrían funcionar.

Algunos lo hacen para autoreforzarse y para reforzar la idea, con otros miembros de su grupo, de que el entrenamiento que hacen ellos es superior a lo que están viendo. En lugar de tener un enfoque abierto para opinar sobre cómo una técnica parece que funciona con el equipo que está realizando la demostración.  Rápidamente forman equipo para estar de acuerdo en que el tercer adiestrador está equivocado. Esta mentalidad va un paso más allá. Hay entrenadores, guías caninos, incluso Escuelas de Policías K9, que se niegan a visitar o entrenar con nadie que no sea de su propio grupo de entrenamiento.

Es fácil confiar en uno mismo cuando se realizan prácticas y técnicas que han sido probadas con éxito en el pasado. Lo difícil para el comportamiento humano es tomar contacto y buscar lo que podría ser difícil al principio pero mejor al final. Nos gusta repetir la rutina utilizando el metafórico guante que se ajusta bien. Y no nos gusta intentar probarnos guantes nuevos, por así decirlo.

Esta mentalidad va mas allá del entrenamiento e infecta también las pruebas. Hay quienes entrenan simplemente para pasar una prueba y que buscan la prueba más fácil como estándar de entrenamiento. Yo admiro y busco a quienes elevan el campo del perro policía y de rescate a un plano superior. Entrenan, prueban y buscan entrenadores que lleven al sector a una capacidad mayor. No están satisfechos con un ‘aprobado’, quieren conseguir marcas perfectas. E incluso entonces prueban con estándares más altos.

Quieren a quien posea la técnica para solucionar su problema, no importa quien sea. Están en constante búsqueda de una forma de entrenar mejor, más humana y admiran a aquellos que son capaces de conseguir que un perro consiga el mejor rendimiento en el trabajo.

Hay mucho en juego en América. Las comunidades confían y dependen de que guías y perros estén en su nivel más alto de capacidad. No solo de la forma que ha sido siempre, sino alcanzando niveles más altos que la generación de guías y entrenadores que les precedió. Además hay mucho trabajo por hacer y se está haciendo con equipos caninos no oficiales.

Los grupos de voluntarios de búsqueda y rescate con perro se están formando, fortaleciendo y están trabajando para incorporarse a equipos responsables y de confianza. Liderados por algunos entrenadores excelentes, estos grupos de búsqueda y firmas de seguridad privada están seleccionando guías profesionales para ayudarles a cubrir áreas de servicio que las fuerzas del orden tradicionales no pueden proporcionar.

El mundo de los cuerpos policiales y de la seguridad están cambiando por las crecientes amenazas a las que nos enfrentamos. El entrenamiento de perros y la utilización de servicios de K9 deben también evolucionar y encontrar formas para que todos trabajamos juntos. Debemos encontrar la manera de multiplicar, colaborar, compartir recursos y apoyarnos mutuamente.

En lugar de estar de acuerdo con lo que un tercer entrenador está haciendo mal, deberíamos encontrar lo que tenemos en común, lo que podríamos encontrar nuevo, lo que podríamos encontrar superior. Y abrir un debate sobre cómo podría servir ese tercer entrenador para hacer a cada grupo más fuerte.

-Ferland

Cuanto más completo sea el adiestrador, menos practicará este ‘deporte’

Suscribimos todas y cada una de las palabras de Ferland. No es que todo el mundo ‘practique’ eso de ‘dos adiestradores sólo están de acuerdo…’ pero sin duda hay un gran número de seguidores de esta frase que la cumplen al pie de la letra.

Quién sabe, seguramente esta expresión tiene mucho que ver con las carencias de los dos adiestradores que opinan de un tercero. Cuanto más preparados estén los primeros, menos posibilidad hay de que critiquen a otro. Y al contrario, estarán más preparados y receptivos a ampliar sus miras y aplicar lo que están viendo para tratar de mejorar.

Eso es crecer como adiestrador o guía canino. Lo demás es mediocridad y dice muy poco de quien lo practica. 

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