¿Alergia al gluten? También hay perros detectores

Perros detectores entrenados para detectar alimentos con gluten. Una ayuda inestimable para las personas con alergia al gluten

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Cuando volvió de la compra, Dawn Scheu dejó las bolsas en el suelo y comenzó a colocar las cosas. De pronto, su perro comenzó a darle con la pata en las piernas. “Willow, ¡quieto!” le ordenó Scheu al perro, un pointer de pelo corto. Desde la otra habitación su marido gritó: “¿Está alertando?” Y Scheu se quedó helada. ¿Sería eso lo que estaba haciendo el perro? ¿Le estaría alertando su perro de servicio de que algo en la bolsa contenía gluten?

Scheu llamó al perro y le ordenó buscar en la bolsa. De nuevo, Willow comenzó a dar con la pata, esta vez a una de las bolsas donde había una bolsa de patatas fritas libres de gluten. Y resultó que con las prisas, lo que Scheu había cogido era una bolsa de galletas y tenían gluten.

Aquella fue la primera vez, pero no la última, que Willow evitó que Scheu ingiriera una sustancia que podría haberla hecho enfermar durante semanas o incluso, en cantidades suficientes, la podría haber matado.

Willow es uno de los perros de servicio de Estados Unidos entrenados para detectar gluten, una proteína que se encuentra en cereales como el trigo, la cebada o el centeno.

Antes de que Willow llegara a su vida, Scheu, que es celíaca, se sentía atrapada en su propia casa. Todo le parecía una amenaza. Ahora, Scheu va con Willow a todas partes, a la tienda de comestibles, de vacaciones, incluso a los restaurantes.

En cierta ocasión, ella y su marido salieron a cenar por su aniversario. Willow iba con ellos. Aquella fue la primera vez en muchos años que había podido comer fuera de casa.

Scheu comenzó a experimentar los síntomas de su intolerancia al gluten hacía unos diez años. Cada vez iban a peor. Perdió mucho peso y los médicos pensaron que podría ser la enfermedad de Crohn o incluso un cáncer de cólon.

Al final le diagnosticaron la enfermedad y le explicaron que si no la mantenía bajo control, su esperanza de vida sería de tres a cinco años.

Sobrevivir siendo celíaco no es sólo una cuestión de quitar los cereales, además el caso de Scheu es tan grave que puede enfermar con sólo comer algo que ha sido cocinado en una sartén donde antes haya habido algo con gluten.

El gluten está en todas partes, incluso cuando está en la calle no puede tocarse la boca porque podría contaminarse.

 

En Agosto del año pasado, Scheu -que anteriormente había entrenado perros de rescate- adoptó un  cachorro de pointer de 10 semanas, de nombre Willow. Y ahí comenzó todo. Empezó a pensar en la posibilidad de entrenarle para detectar el gluten. ¿Sería posible?

Lo primero era encontrar un adiestrador. Scheu se puso en contacto con varios  y por fin dió con Kathryn Watters, una adiestradora canina certificada por la FEMA. Comenzó el entrenamiento y Willow mostró aptitudes y pronto aparecieron los avances. Ahora es capaz de detectar gluten en cosas en las que Scheu ni siquiera habría sospechado que hubiera. Un día se roció con un repelente de insectos y Willow comenzó a darle con la pata. ¡Scheu no tenía ni idea de que ese spray contenía gluten! Afortunadamente Willow la alertó y Scheu pudo darse rápidamente una ducha y eliminar todo lo que pudo, aunque de hecho le afectó y aún se está recuperando. Ahora se pregunta qué habría pasado si el perro no le hubiera avisado.

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Un nuevo negocio

El trabajo con Willow tuvo tanto éxito que Watters y Scheu decidieron emprender un nuevo negocio para ayudar a los demás y fundaron Nosey Dog-Detection Partners Inc, para entrenar perros detectores de gluten. También ofrecen el servicio de sus propios perros para “limpiar” restaurantes y otros lugares para la gente a la que le preocupa la contaminación con gluten.

También están entrenando un perro que detecta cacahuetes, para los niños que tienen alergia severa a este producto y tienen incluso un perro que puede detectar los niveles de azúcar en los diabéticos. Ahora les llegan solicitudes de todo el país para conseguir un perro entrenado.

Scheu deja claro que aunque un perro de servicio puede ayudar mucho, no es la solución total a sus problemas y que las personas alérgicas deben seguir prestando mucha atención a lo que comen y los enfermos de diabetes deben continuar siendo muy responsables al cuidar de su propia salud.

Los perros como Willow proporcionan un nivel extra de seguridad. En el caso de Scheu, Willow le ha devuelto la vida.

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