Tracking vs Trailing: cómo seguir el olor de un individuo

La terminología siempre es una cuestión que genera conflictos. Y con el tema del rastro no hay excepción. Tracking vs Trailing, es otra de las eternas discusiones en la disciplina de búsqueda de personas por olor de referencia

Tracking vs Trailing

Deborah Palman
Traducción Lola Bejarano

Adiestré perros de tracking y de trailing usando todo tipo de sistemas. El de Glen Johnson, el de Schutzhund, el de la policía y métodos de discriminación de olor. Llegué a la conclusión de que el mejor método para encontrar personas extraviadas o sospechosos es la manera tradicional de trabajo de los adiestradores de bloodhound: enfatizando la discriminación de olor y avanzando a partir de allí. Desafortunadamente, muchos programas de entrenamiento de perros de patrulla no usan estos métodos. Solo salen a dejar rastros y asumen que el perro sabe qué hacer.

Los métodos de Schutzhund causan problemas similares porque en general se evitan o se ignoran contaminaciones o decisiones sobre olores durante gran parte del entrenamiento del perro. Los métodos deportivos a veces son buenos para iniciar a un perro en rastro y para imbuirlo en la ética del trabajo. Pero el guía suele terminar influenciando tanto la conducta del perro, que el animal ya no usa
su habilidad natural para resolver problemas. Lamentablemente, los deportes insisten en que se rastree pegado a las huellas del figurante, lo cual no siempre es la mejor manera de seguir el olor de un individuo mediante la discriminación de olores.

Los equipos caninos que entrenan usando métodos de discriminación de olores son los equipos que mejor rastrean personas.

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Ambos tienen el mismo objetivo: seguir el olor dejado en el suelo por una persona. Puesto que el perro debería seguir solo una persona por vez y no cambiar de un individuo a otro, ambos términos se aplican a seguir el olor dejado en el suelo por un individuo en particular.

Se ha escrito mucho respecto a qué están siguiendo los perros cuando huelen el suelo. En el pasado, algunos expertos pensaban que seguían “vegetación aplastada” o disturbios mecánicos en el ambiente creados por una persona que camina sobre el suelo. Otros hacían notar que cada persona descama  células de la piel, gases, aceites, etc., que derivan con el viento y que se depositan directamente en el suelo por contacto. La experiencia con perros de tracking o trailing muestra que no hay dudas de que los perros pueden seguir todos estos factores y que pueden distinguir el olor de un individuo de otro en el rastro.

Mas experiencias y trabajos científicos demostraron que los perros pueden distinguir la edad del rastro y pueden determinar la dirección del mismo. La teoría es que si el perro se desplaza en la misma dirección que el individuo que dejó el rastro, el rastro parece mantener la misma edad. Y si el perro se desplaza en sentido contrario, el rastro se torna relativamente mas viejo mas rápidamente.

Puesto que los perros bien entrenados pueden hacer todas estas cosas maravillosas con el olor en el rastro, ¿por qué se habla de perros de tracking y trailing como cosas diferentes? Puedo comprender que los de trailing, como los guías de bloodhound, quieran separarse de los de tracking porque los de trailing entienden que si se quiere seguir eficientemente el olor de un individuo se le debe enseñar al
perro discriminación de olor. La discriminación de olor se enseña a los perros de narcóticos y otros perros detectores de manera estructurada y progresiva. La mayoría de los guías de tracking no lo hacen y terminan con perros de “vegetación aplastada”. Resumiendo, si quiere sacar una buena puntuación en Schutzhund, enséñele así a su perro. Si quiere aprehender maleantes o encontrar niños perdidos, enséñele a su perro trailing, es decir discriminación de olores. No sacará buenas puntuaciones pero encontrará personas.

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Enseñando discriminación de olores a perros de rastro

Es parecido a enseñarle discriminación de olores a cualquier otro tipo de perro detector. Al perro de narcóticos primero se le enseña a asociar el olor a narcóticos con un premio. Luego, una vez que el perro se desempeña relativamente bien buscando y encontrando el olor en situaciones simples no discriminativas, se cambia el entrenamiento para que el perro tenga otras opciones aparte del olor
target. En narcóticos se presentan, junto con la sustancia target, elementos distractores como PVC, materiales de envases de narcóticos, material de corte, comida, juguetes y otras sustancias atractivas para perros o  que puedan existir en el ambiente. Así, el perro tiene que elegir entre los olores distractores y el olor a narcótico. Esta elección siempre debe ser hecha sin ayuda del guía, con el fin de que el guía no se convierta en parte del proceso de toma de decisiones.

En trailing el perro debería ser expuesto a elecciones entre los olores de diferentes individuos, tan pronto como sepa seguir rastros fáciles y conseguir un premio del figurante. Durante la primera parte del proceso de entrenamiento, se le presenta al perro un artículo de olor para identificar el olor target. El artículo de olor es integrado al ritual de rastreo para que el perro relacione el olor del artículo con el olor en el rastro.

errores con el clicker

Las elecciones de discriminación de olor para los perros de rastreo se hacen con rastros divergentes, en los que dos personas parten del mismo lugar al mismo tiempo. Así, el perro tiene que tomar la decisión basándose en el olor y no en la edad del rastro. El perro debe elegir el rastro correcto basándose en el artículo de olor presentado al comienzo. En el caso contrario, si no encuentra al figurante, no
consigue un premio. Como en narcóticos, las elecciones progresan hasta que el perro elige el olor target correcto de manera confiable en ejercicios de entrenamiento con dificultad creciente.

Mi experiencia de entrenamiento me enseñó que los perros entienden de manera innata la idea de individuos y seguir una persona por vez. Cuando se usa un artículo de olor identificativo al comienzo
del rastro, muchos perros agradecen la información ya que si no, no sabrían a quien rastrear en un ambiente contaminado. Algunos guía trabajan muy bien el rastro, tienen perros que son muy buenos trabajando y adiestran de manera que no interfieren con la habilidad natural del perro. Y claro, terminan teniendo perros que encuentran gente, aunque no realicen específicamente ejercicios de
discriminación de olores. Porque los perros aprenden a discriminar olores como parte del proceso.

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La enorme importancia de la discriminación de olores

Otros programas de entrenamiento no le dedican suficiente tiempo al trabajo de discriminación de olores. No se dan cuenta que el olor humano persiste en el suelo durante días, que hay mucha mas contaminación en nuestras áreas de entrenamiento de lo que nos damos cuenta y permiten que el guía influencie indebidamente al perro. Cuando ocurre esto, los perros aprenden dos cosas: 1) a seguir el rastro mas fresco en el ambiente porque ese es el que el guía normalmente le hace seguir y que le reporta un premio al final y/o 2) a seguir el lenguaje corporal del guía junto a cualquier rastro de olor que esté en el suelo.

Para evitar estos problemas, el trabajo de discriminación de olores debería progresar mas allá de trabajar rastros divergentes y trabajar con rastros que se cruzan y ambientes altamente contaminados. El entrenamiento de discriminación no lleva mucho tiempo y es fácil preparar rastros sencillos siempre que haya varias personas para dejar rastros. Hay que prestar atención a los olores que podrían estar presentes en la zona. Entender cómo funciona el olor en el rastro y cómo trazar rastros para entrenamiento, requiere esfuerzo y experiencia. Si has visto alguna vez un buen equipo de trailing trabajando, podrás darte cuenta de que el perro actúa como si sólo hubiese un rastro en la zona, aunque se haya trazado en medio de un centro comercial.

Al enseñarle a los perros de rastreo a discriminar olores se incrementa en gran medida su habilidad para encontrar personas en operativos reales. Hay mucha información de trailing sobre cómo trabajar rastros divergentes y discriminación de olores. No puedo cubrir todos los aspectos en un artículo pero me gustaría mencionar un componente que la mayoría de los guías de tracking y algunos de trailing no tienen en cuenta:

Negativos – el ejercicio que a menudo se olvida en el entrenamiento de rastreo

Negativo significa enviar al perro a buscar a una zona donde no hay olor target disponible. El trabajo inicial con perros detectores enfatiza los premios por la detección exitosa del olor target, por lo que el entrenamiento inicial tiene muchas repeticiones con el olor target disponible. Los perros desarrollarán un “reloj de tiempo” interno o reloj de esfuerzo en sus cabezas, pretendiendo encontrar el olor target dentro de un cierto lapso de tiempo o después de cierta cantidad de búsqueda. Si no encuentran el olor en un lapso parecido al de entrenamientos previos, a menudo los perros no saben qué hacer. Pueden  simplemente apagarse y dejar de buscar o pueden dar un falso positivo porque sienten la expectativa del guía o de la situación de que tendrían que estar encontrando o señalizando algo.
Cuando ocurre esto en rastreo, el perro puede pasarse en las esquinas o llevar al guía en una búsqueda extendida, un falso rastreo o seguir lo que algunos llaman “rastros fantasma”.

Una parte importante del entrenamiento del perro detector es hacerle saber al perro que está bien y que es correcto NO encontrar el olor target en todas las búsquedas. En rastreo los perros deben dar un paso mas y detenerse si el olor no está presente. Esto es muy importante en rastreo porque el guía sigue al perro que lleva al binomio a lo largo del rastro. Cuando pierde el olor debe detenerse y volverse o indicarle al guía que ha perdido el olor. De lo contrario, el binomio seguirá avanzando sin rastro. Lo único que tienen que hacer los perros de drogas es no dar falsos cuando no hay olor. Buscan el olor todo el tiempo y marcan cuando detectan olor. Los perros de rastro tienen que dar un paso mas con los negativos. Tienen que indicar la “pérdida de olor” para que el guía no los siga mientras se alejan del rastro. De cierta manera, el perro sobre el rastro “indica” la presencia de olor al seguir el rastro y tiene que dejar de indicar o seguir cuando el olor está ausente.

La mayoría de los guías y adiestradores de perros de droga y otros detectores buscan regularmente en ambientes sin olor target y felicitan o premian al perro por su esfuerzo, aunque el perro no encuentre  nada. A diferencia de los demás perros detectores, que pasan el 95% de su tiempo de búsqueda sin olor target y quizás el 5% de su tiempo trabajando el cono de olor, queremos que los perros de rastreo pasen el 95% de su tiempo sobre el olor target y minimizar su tiempo fuera del olor. Para empeorar las cosas, los perros de rastreo se encuentran con todo tipo de rastros similares en las áreas que trabajan. Sin embargo, los guías de rastreo rara vez incorporan negativos en su entrenamiento. No hacer negativos en rastreo lleva a una serie de problemas: 1) el perro se siente obligado a rastrear algo, así que toman el rastro de la persona equivocada o un rastro de un animal y/o 2) el perro sigue buscando y tirando como si estuviera rastreando cuando pierde el olor, porque esto algunas veces lo lleva a readquirir exitosamente el rastro o porque el perro no sabe dejar de avanzar cuando está ausente el olor. En otras palabras no sabe indicarle el “negativo” al guía.

Además de enseñarle al perro a seguir el rastro, parte del trabajo de rastreo incluye enseñarle al perro a buscar un rastro en un área extensa. A menudo un binomio de rastreo no tiene un UPA especifico para comenzar, así que el binomio tiene que buscar el rastro o un inicio. Una vez que un perro con buen drive de caza aprende a batir áreas buscando el rastro, puede ser difícil hacer que deje de cazar
cuando pierde el rastro porque cambian naturalmente de seguir el rastro a buscarlo. Puede ser difícil para los guías diferenciar las conductas de “seguir el rastro” y “buscar el rastro”, si el perro no comunica bien un negativo.

La solución a este problema es enseñarle al perro a detener el avance cuando pierde el olor, en vez de seguir avanzando para buscarlo. Un paso mas sería enseñarle al perro a dar una conducta específica indicando que perdió el olor target. Tradicionalmente a los bloodhounds se les enseña que le salten a su guía cuando no está presente el olor. Le enseñé a mi perra actual a volver a mi y sentarse cuando no puede encontrar el olor target en el área que le pedí que buscara. Esto simplemente es parte de enseñarle al perro “negativos”.

¿Y cómo enseñar un negativo?

Se puede comenzar enseñando un comienzo negativo. En este ejercicio, el guía va a un área donde no hay ningún rastro (esto puede ser difícil de saber en algunos ambientes, salvo justo después de una nevada) o un área donde el figurante no ha estado en las dos últimas semanas. En esta zona el guía realiza su ritual de rutina de rastreo igual que si hubiera un rastro presente. Tras comenzar como si fuera a rastrear, se le permite al perro que recorra la zona y el guía puede observar las conductas del perro, que representarán comportamiento de “buscar un rastro” en vez de comportamiento de seguir un rastro. Esto puede ser muy revelador, ya que los perros de mucho drive a los que no se les enseñó
negativos a menudo tiran y buscan muy fuerte, igual que si estuvieran rastreando, con algunas excepciones notables en su conducta.

Cada perro es diferente, pero los perros que están sobre un rastro, normalmente trabajan a un ritmo moderado y realizan conductas identificables de “surfear con la nariz” o “seguir el rastro”, mientras que los perros que están buscando un rastro sólo tiran fuerte, sin el mismo lenguaje corporal.
En el comienzo negativo, el guía tiene que restringir el rango de búsqueda del perro o guiar al perro con traílla corta en una búsqueda sistemática a través del área designada. Esto se hace con un perro que ha aprendido a seguir el rastro de olor en el suelo de manera eficiente y una vez hayamos entrenado la discriminación de olor.

Normalmente, después de que el perro ha buscado el círculo o área sin encontrar rastros, quizás intentado salir del área para ir a otra área, el perro mirará al guía. Algunos perros solo echarán una mirada rápida al guía y tratarán de seguir buscando, como si no pudieran creer que no haya ningún rastro. Otros volverán al guía y lo mirarán fijo como si estuvieran pensando: “WTF? ¿no hay rastro?”
Tan pronto el perro mire al guía con cara de “qué está pasando?”, el guía debe felicitar al perro, sacarle el arnés y terminar el ejercicio. Tras varios comienzos negativos, el guía debe asegurarse de hacer un breve comienzo positivo con rastro y figurante disponibles para el perro. Asegúrese de usar el mismo ritual antes de la búsqueda, tanto negativa como positiva, para que el guía no le esté dando  información no deseada al perro.

Algunos guías simplemente leen a su perro y cuando el perro deja de tratar de buscar, saben que no hay olor disponible. Otros enseñan a sus perros una conducta específica de “no hay olor target disponible”, como saltarle al guía o sentarse delante del guía. Esto es muy útil cuando se usa un perro de olor específico, para chequear un lugar en busca de un olor, como cuando algún testigo vió a la persona extraviada o al sospechoso. Se puede usar al perro para ayudar a confirmar o descartar estos avistamientos.
La conducta de “no hay olor target disponible” puede ser muy útil cuando se rastrea o cuando el perro llega a donde alguien se subió a un vehículo o cuando el perro pierde el rastro y se lo dice al guía con esta indicación negativa en vez de solo deambular o seguir buscando.

Una vez que el guía ha hecho comienzos negativos en ejercicios conocidos, debería reclutar un amigo que prepare varios lugares donde no haya olor target y uno con un rastro positivo corto. Los comienzos deben serle presentados al guía como problemas ciegos. Si el binomio los resuelve exitosamente, quiere decir que el lenguaje corporal del guía no está influenciando al perro.

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Otra versión de “negativos”

Otra versión de “negativos” en rastreo es dejar rastros retrógrados. En los rastros retrógrados el figurante vuelve exactamente sobre sus pasos y luego sale del rastro en un ángulo mayor o igual a 90 grados. Cuando haga este patrón, empiece de a poco, retrocediendo 10 o 20 pasos. Luego aumente la dificultad retrocediendo mas. Cuando se enfrentan a este problema por primera vez, muchos perros actúan como si no pudieran creer que el rastro no continúe y buscan por si hubiera algo mas allá del final del rastro. Esto es porque en los entrenamientos, en la mayoría de los rastros y esquinas si el perro busca 180 grados delante del guía, ha podido encontrar el rastro. Por desgracia en la vida real los rastros tienen ángulos agudos y partes retrógradas. En esas situaciones y en diferentes combinaciones de viento y vegetación, los perros se pasarán en las esquinas y tienen que aprender a buscar detrás del guía para readquirir el rastro. Si el entrenamiento del perro incluyó demasiados rastros rectos o si el guía ayuda, presiona o influencia demasiado al perro, el perro se acostumbrará a buscar delante del guía y no buscará detrás del mismo. Hacer rastros retrógrados puede ayudar al perro a buscar 360 grados alrededor del guía cuando pierda el rastro.

Los rastros retrógrados con comunes en operativos reales pero no suelen practicarse en el entrenamiento. Si un perro no puede buscar hacia atrás en el rastro y resolver ejercicios de
entrenamiento retrógrados o se pone muy nervioso o se estresa, el guía debe ayudarle dirigiéndolo lentamente hacia atrás en su búsqueda, hacia donde el  figurante dejó el rastro retrógrado. Cuando se le enseñan al perro rastros retrógrados el guía debe saber exactamente el recorrido del figurante, para poder ayudar al perro de ser necesario y para aprender a leerlo. La mejor manera de trabajar rastros retrógrados es hacerlo antes de que el perro se acostumbre demasiado a ir siempre hacia adelante. Los guías deben ser muy pacientes y realizar muchas repeticiones para enseñarle rastros retrógrados a perros muy acostumbrados a buscar delante del guía. Como en todo entrenamiento de rastreo, el guía debería ayudar o influenciar al perro lo menos posible. Pienso que hacer regularmente rastros retrógrados aumenta mucho la habilidad del perro para rastrear esquinas porque aprende a dejar de avanzar inmediatamente cuando pierde el olor.

Una vez que el perro está rastreando bien, los rastros de práctica se deben preparar en patrones variables. Repetir demasiadas veces un tipo de rastro, como un círculo grande, un rastro recto, un rastro con esquinas siempre en algún tipo de cambio del terreno, etc., creará un hábito de búsqueda en el perro que puede hacerlo incapaz de resolver rastros mas complejos. Es por eso que conviene variar
sus figurantes evitando las repeticiones. Algunos de los mejores figurantes avanzados son personas que no saben nada de rastrear porque dejan rastros como personas reales, haciendo recorridos retrógrados, girando, deambulando, etc. Es buena idea registrar estos rastros con un GPS para  descubrir debilidades en el entrenamiento del binomio. Cuando se encuentra un problema, el binomio debería trabajar sobre ese problema con rastros cortos y frescos antes de añadir el problema a rastros mas largos o mas antiguos.

Conclusión

Todos desarrollamos hábitos de entrenamiento basados en lo que nos enseñaron y lo que nos  acostumbramos a hacer. El rastro o la discriminación de olor es una de las áreas de entrenamiento mas difíciles para guías de la policía y  de búsqueda y rescate, ya que implica que el perro deberá seguir un objetivo durante periodos de tiempo prolongados. Además, hay que lograr que el perro indique rápidamente que perdió el olor en un ambiente con muchas distracciones y contaminación.

Para la discriminación de olores en rastro debería usarse la misma idea que en cualquier otro tipo de detección de olores: enseñar un olor target, practicando discriminación de olores (rastros divergentes), entrenar con distracciones y entrenar negativos. Los negativos probablemente sean la parte mas olvidada del trabajo de rastreo, dando como resultado perros que se pasan de las esquinas y llevan a sus guías por “rastros fantasmas”. Los guías y adiestradores deben planificar cuidadosamente los rastros cuando entrenan, ya que están lidiando con olor en el suelo que es invisible para el ojo humano. Cuando se trabaja con discriminación de olor hay que prestar especial atención a donde estuvo el figurante en los últimos días, al igual que a la integridad de los artículos de olor usados para dar el target al perro. Los rastros de entrenamiento deben ser variados e incluir ejercicios negativos para que el perro no desarrolle hábitos fijos en el entrenamiento, sino que sea capaz de seguir una variedad de rastros en una variedad de terrenos con diferentes distracciones y dificultades.

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