Se jubila Tiétar, perro detector de cebos envenenados

Tras 12 años de servicio, Tiétar, perro detector de cebos envenenados, disfruta de una feliz jubilación en Almería, junto al mar

Tiétar, perro detector
Tiétar

Tiétar, uno de los perros mas conocidos en el mundo de los perros detectores, se acaba de jubilar. Su trabajo era la detección de cebos envenenados y pertenecía al Servicio Cinológico de la Guardia Civil.

Tiétar es el segundo perro de Daniel Garrido, que lleva 17 años en el Servicio Cinológico y que fue uno de los creadores de esta especialidad de búsqueda de cebos envenenados en el instituto armado.

Juntos han localizado animales que han muerto envenenados, cebos envenenados y también cepos y lazos. Juntos han recorrido toda España prestando apoyo a sus compañeros del Seprona, Policías Locales, Agentes medioambientales, ONGs, para investigar a los autores de este tipo de delitos.

Ahora, tras doce años de servicio, ha llegado el momento de que Tiétar se tome un descanso. Su guía, con la ayuda de la Asociación Héroes de 4 Patas, le ha encontrado un hogar en el que ahora disfruta de su merecida jubilación. Y sin duda la está disfrutando: Tiétar convive con una familia en la playa, en Almería.

Tiétar, un perro espectacular

En 2017 Tiétar fue elegido ‘Mejor Perro de Trabajo del Año’, una mención de servicios distinguidos en toda la trayectoria profesional del can.

Pocos años después, en 2021, se le concedió una mención de honor en reconocimiento a su trayectoria en el Servicio Cinológico de la Guardia Civil. Y fue el Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, junto a la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, quien le hizo entrega de la medalla.

Según palabras de su propio guía,

«Tiétar es un perro espectacular. Siempre tiene ganas de trabajar, es muy bueno con la gente y en casa es un cielo. La verdad es que reúne todas las condiciones como perro detector. Al principio no congeniamos, eramos como el perro y el gato, nunca mejor dicho. Todo el día discutiendo, él me retaba constantemente, era una provocación continua, no hacia caso, no obedecía, se peleaba con todos los perros. Y no sólo con ellos, con jabalíes, corzos, caballos, toros… Todos eran rivales para Tiétar. Se llevó más de una herida, pero era portentoso en el campo. Eso era lo que luego me calmaba, lo que me hacía olvidarme de todas los malos ratos. Estuve a punto de entregarlo a otro guia, durante el primer año y medio fue estresante, agobiante, frustrante, no podía con él. Hasta que un día, como por arte de magia, y a punto de entregarlo, todo cambió.

Parece como si él se diera cuenta que lo había hecho mal. Que se había acabado, que agotó mi paciencia. Y todo dió un giro radical, para mejor. Empezamos de cero y en pocos meses nos fusionamos, hasta el día de hoy. No tendré un perro igual. Un físico imponente, aguante total. Podía tirarse todo un día entero pateando el monte, daba igual la temporada, temperaturas, orografía, todo le daba igual. Era capaz de montarse en un helicóptero, volar a una isla y saltar del mismo para ponerse a buscar, mientras yo aún continuaba mareado. Se volvió autónomo, sabía qué hacer, dónde buscar. Encontraba todo, lo enseñado en su adiestramiento y también aquello que no le había enseñado. Pasó de localizar cebos envenenados, animales muertos por la ingesta de los mismos, a encontrar armas de furtivos, cepos, lazos, jaulas trampa. Era increíble, inexplicable. Ha sido reconocido por el Ejército, la Guardia Civil, ONGs, y creo que su labor pasará a la historia como uno de los mejores perros en la lucha contra el veneno.
Simplemente espectacular»

Escuela de Guías Caninos
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Perros detectores de cebos envenenados

En España hay una superficie forestal de 27,7 millones de hectáreas. Se trata de un área inmensa que dificulta la localización de los animales envenenados y sobre todo, a los responsables de colocar los cebos.

Para realizar esta difícil tarea, el Servicio Cinológico de la Guardia Civil cuenta con unos agentes muy especiales: los perros detectores de veneno. Están especializados en localizar a través de su olfato cebos envenenados o cadáveres de animales que hayan podido ingerir esos cebos.

El guía de Tiétar, Daniel Garrido, junto al sargento Fernando Jiménez, jefe de esta unidad especializada, nos hablaron en profundidad de esta difícil y peligrosa especialidad, en una entrevista de nuestras Tertulias Caninas:

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