Curiosidades del olfato canino: problemas de olor

Algunas curiosidades sobre los problemas de olor y el olfato canino. Mas olor no es el mismo olor que menos olor. Y otras curiosidades

mas olor

Autores: Dr. Resi Gerritsen y Ruud Haak
K9 Scent Training, A Manual for Training Your Identification, Tracking and Detection Dog
Traducción: María Fonseca | PerrosdeBusqueda©


Los investigadores que trabajan con animales detectores han descubierto que las diferencias en la ‘cantidad’ de olor parece que ellos los perciben como diferentes ‘tipos’ de olor. Es decir, un olor intenso huele diferente que una pequeña cantidad del mismo olor. (5)

Se ha constatado que cuando percibimos diferentes cantidades de olor en el aire, se emplean procesos cualitativamente diferentes en el cerebro para detectar esas diferencias y trasladar la información. (6)

Por lo tanto, una pequeña cantidad de un olor no conlleva una menor reacción que una gran cantidad, sino que se produce una reacción completamente diferente.

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Además, es más difícil entrenar a un animal para discriminar entre olores cuando son complejos (combinaciones de diferentes olores) que cuando son olores simples. (7) Y, si un olor se presenta por separado, el animal es mucho más sensible a éste que si el mismo olor se le presenta como parte de un grupo complejo de olores.

Si una célula sensorial es estimulada continuamente de una manera concreta, dejará de reaccionar al estímulo. Un ejemplo para observar esto es cuando entramos en una cocina donde se está cocinando coliflor, notaremos inmediatamente su olor. Pero tras estar un rato en la cocina, ya no lo notaremos. Si salimos de la cocina, dejamos descansar nuestra nariz un rato y volvermos a entrar, el olor de la coliflor será perceptible de nuevo.

Lo mismo les pasa a los perros. Trabajando con perros, es posible que te encuentres con situaciones en las que este tipo de adaptación sea relevante.

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Por ejemplo, puede ser más intenso el olor a un narcótico en una habitación donde se ha escondido una gran cantidad de cierta droga, o una cantidad menor pero durante mucho tiempo. En un caso así, un perro detector puede tener dificultades para indicar la fuente exacta del olor, especialmente si ha estado en la habitación durante algún tiempo.

Las células sensoriales del perro se han adaptado; se han estimulado tanto que ya no reaccionan al olor. Sin duda, la disminución en la concentración del olor en un ambiente tan saturado también puede explicar por qué un perro no puede localizar la fuente de un olor.

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Puede surgir una situación similar cuando el perro rastrea con la trufa justo en la superficie de la huella y sus células sensoriales también pueden adaptarse al olor del rastro. Al levantar la cabeza y luego bajarla de nuevo, es posible que se ‘aclare la nariz’ y pueda volver a percibir el olor del rastro.

Lo mismo se observa cuando un perro de búsqueda y rescate localiza un olor humano, se aleja de ese punto y regresa siendo más capaz de identificar el olor. Si se corrige al perro cuando está intentando refrescar sus células sensoriales, perderá eficiencia durante la búsqueda. O bien, pondrá la nariz en el suelo y actuará como si estuviera buscando o rastreando, cuando realmente no lo está haciendo.

Autores: Dr. Resi Gerritsen y Ruud Haak
K9 Scent Training, A Manual for Training Your Identification, Tracking and Detection Dog
Traducción: María Fonseca | PerrosdeBusqueda©

(5) R. Gross-Isseroff and D. Lancet, “Concentration Dependent Changes of Perceived Odor Quality,” Chemical Senses 13, no. 2 (1988): 191–204.
(6) K. Mori and Y. Yoshihara, “Molecular Recognition and Olfactory Processing in the Mammalian Olfactory System,” Progress in Neurobiology 45 (1995): 585–619.
(7) M. Laska and R. Hudson, “Discriminating Parts from a Whole: Determinants of Odor Mixture Perception in Squirrel Monkeys, SaimiriSciureus,” Journal of Comparative Physiology 173, no. 2 (1993): 249–56.
(D.G. Laing, H. Panhuber, and B.M. Slotnick, “Odor Masking in the Rat,” Physiology & Behavior 45 (1989): 689–94. See also D.G. Laing, A. Eddy, and D.J. Best, “Perceptual Characteristics of Binary, Trinary, and Quaternary Odor Mixtures,” Physiology & Behavior 56, no. 1 (1994): 81–93. 

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