Como el perro policía no se sentó, el delincuente se libró

La actuación de un perro policía puede ser determinante en un juicio. Un delincuente acaba de librarse de una condena porque un perro policía no se sentó cuando encontró droga en su vehículo

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Una de las razones por las que debemos entrenar mucho y muy bien para tener a los perros detectores preparados es que deben localizar el objetivo, pase lo que pase. ¿Pero alguien se había planteado alguna vez el asunto de la señalización? ¿Qué ocurre si un perro policía no realiza la señalización entrenada?

En España no sabemos si podría ocurrir algo como en este caso pero en Canadá ahora mismo se lo deben estar planteando y muy seriamente. Un tribunal de justicia acaba de desestimar un caso contra un hombre acusado de traficar con nada menos que 27.500 píldoras de fentanilo.

Y todo porque el perro detector no se sentó. Es decir, no señalizó de la forma correcta y, por tanto, no indicó con seguridad que allí hubiese droga.

Por qué es importante que el perro se siente

Un perro detector debe realizar una señalización concreta para indicar a su guía que ha encontrado el objetivo. Y Doos, que así se llama la agente canina, estaba entrenada para sentarse si encontraba drogas. Es lo que se llama una alerta pasiva.

Y en este caso, el problema es que Doods no se sentó. Según su guía, el agente de policía que realizó la detención del vehículo, fue porque había un bordillo que se lo impedía.

Pero veamos lo que pasó y lo que aparece en el vídeo que se grabó con la cámara del vehículo policial (el vídeo está al final de este artículo).

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La droga incautada tuvo que ser destruida por el error en el procedimiento

Lo que ocurrió y por qué se libró

El agente detuvo a un hombre que viajaba en un Dodge Caravan por exceso de velocidad. El policía observa que el conductor parece nervioso y tiene un fuerte olor a colonia. Le pregunta a dónde se dirige y por qué está temblando. El detenido responde que había ido a recoger unos neumáticos usados de casa de un amigo y que los temblores eran a causa de una hipoglucemia.

El agente de policía pide al hombre que salga de la furgoneta y se siente en el vehículo policial. Acto seguido se acerca a Doods, la perra policía, para inspeccionar la furgoneta.

En el vídeo se puede ver cómo la perra olfatea minuciosamente el exterior de la furgoneta por la parte del conductor y después pasa al lado del copiloto. Y es entonces cuando la escena completa queda oculta a la cámara del vehículo policial, que está grabando la escena. Se puede escuchar el momento en el que el agente felicita a la perra y le dice varias veces: ¡Buena chica! Pero en el vídeo se puede apreciar que la perra no se sentó.

A pesar de no realizar la alerta entrenada, el agente -según declaró posteriormente-, tenía claro que la perra había detectado droga. Informó al detenido de lo que había encontrado el perro y decidió remolcar la furgoneta para poder inspeccionarla. En el registro se encontraron más de 27.000 píldoras de fentanilo escondidas en el hueco de una rueda.

Un testigo experto declaró en el juicio que el perro no mostraba otros signos de haber localizado el olor -como por ejemplo mover el rabo-. El agente testificó que la perra sí mostró otros signos, pero el hecho es que no puede apreciarse en el vídeo.

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El momento en el que el perro supuestamente muestra signos de haber localizado, pero en ningún momento se sienta

La ley es la ley

El juez dictaminó que, dado que el perro no se sentó, no había motivos razonables para registrar el vehículo. Y por esta razón, se habían violado los derechos del acusado. Este derecho está contemplado en los artículos 8 y 10 de la ley canadiense, que se relacionan con el derecho a estar a salvo de detención, registro e incautación irrazonable y el derecho a un abogado.

Y por esta razón, todas las pruebas obtenidas posteriormente a esta violación, tuvieron que ser desestimadas.

Según las leyes penales, aunque se demostró que el agente tenía razón en cuando a que había drogas, en casos como este prima aquello de que “el fin no justitica los medios”.

En cuanto al juez, debe mantenerse imparcial y limitarse a los hechos y a lo que dicta la ley. Por eso, cuando un juez excluye pruebas obtenidas durante un registro y confiscación ilegal, no lo hace por favorecer al acusado sino para defender lo que está escrito en la Constitución, explicaba un abogado experto en derecho penal. Ese es su trabajo.

Está claro. La ley es la ley por muy injusto que parezca a veces. Sobre todo en este caso porque aunque la droga fue localizada y el acusado incluso admitió llevarla encima, no se pudo hacer nada para condenarle en aquella ocasión. Un traficante de drogas quedó libre porque un perro detector no se sentó.

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