Búsqueda de un cadáver sumergido utilizando equipos caninos (caso real)

La búsqueda de un cadáver sumergido es, sin duda, una de las especialidades con perros de búsqueda más complicadas. No, no basta con tener un perro que busca olor de cadáver porque la búsqueda en tierra y en agua son completamente diferentes. Disponer del relato de un caso real, realizado con todo detalle por sus protagonistas, es una excelente oportunidad para poder apreciar cual es la diferencia y las dificultades que entraña esta especialidadcadáver sumergido

Para realizar una búsqueda de cadáver sumergido no basta con tener un perro entrenado para buscar cadáveres. No basta y de hecho, sería muy complicado obtener resultados positivos porque son especialidades diametralmente diferentes. Y se requiere una especialización. 

Sí, se busca un cadáver pero su olor no es igual cuando se encuentra sumergido. Además , el olor no fluye igual, no se desplaza igual y sobre todo, la  búsqueda no tiene nada que ver desde el momento en el que el perro no puede desplazarse por sí mismo, siguiendo un rastro o bien cuarteando zonas en busca de partículas en el aire. 

En este tipo de búsquedas el perro se coloca en una barca olfateando la superficie para detectar las partículas del cadáver que van ascendiendo a la superficie. Partículas que además son desplazadas por las corrientes, dentro del agua y por el viento, en la superficie. 
Son búsquedas muy diferentes que necesitan planteamientos y ejecuciones muy diferentes.

‘Búsqueda acuática en el Río Iowa’ es un artículo en el que se explica, con todo detalle, cómo se desarrolló la búsqueda de un cadáver sumergido en el río utilizando equipos caninos. Fue escrito hace más de veinte años pero sigue siendo una fiel guía que muestra la realidad de este tipo de búsquedas con perros, sus dificultades y cómo puede desarrollarse un operativo de estas características.

BÚSQUEDA ACUÁTICA EN EL RIO IOWA

Por: Marcia Koenig (1988)
Traducción: Isabel Herrán (2003)

El teniente Bob Carpenter, sustituto del sheriff en el Condado de Jonson, Iowa, había trabajado en unos 75 ahogamientos durante sus 27 años de servicio. Y este era el primer cadáver que no habían sido capaces de localizar.

El día antes de Pascua, un hombre de 34 años y sus dos hijos de 9 y 11, fueron a navegar al río Iowa. Había llovido intensamente durante los últimos días y el río estaba muy crecido. El río Iowa es uno de los más peligrosos del estado en términos de escombros y corrientes de agua. La mayor parte del año, la corriente discurre a unos 10 km/h, pero aquel día estaba en unos 13km/h.

El bote golpeó un objeto en el agua, se inclinó y el hombre cayó al río. Los chicos llevaron el bote a la orilla y comenzaron a ir a la deriva corriente abajo. El hombre consiguió agarrarse a una rama de árbol, a unos 20 pies1 de la orilla hasta que los chicos volvieron con el bote. 

otro binomio esperaba aparte y sin ver lo que ocurría para no ser influenciado viendo el trabajo del primer equipo

  Intentaron alcanzarle un remo pero les faltaban unos seis pies. El hombre intentó saltar para coger el remo, erró e intentó nadar hacia el bote. No era un buen nadador y nunca consiguió llegar a la orilla. Los chicos le vieron por última vez a unos 10-15 pies de la rama de la que había saltado (PLS2).

Buceadores voluntarios trabajaron durante seis días para encontrar el cadáver. Hicieron una exhaustiva batida en agua tan fangosa que no podían verse sus propias manos. Los buceadores dragaron y sondearon la zona  del PLS dentro de 12-20 pies de agua.   Tenían buen equipamiento y conocían bien el río, incluso dónde se encontraban los obstáculos. Los obstáculos eran grandes árboles de 70-80 pies de largo y 4-5 de diámetro. Aquellos buceadores acababan de volver de trabajar durante dos semanas en la explosión de un oleoducto y estaban exhaustos.

Jim Slockett, el sheriff del colindante Condado de Iowa, había oído hablar de  perros que habían encontrado con éxito víctimas ahogadas. Lo leyó en SAR Dog Alert y contactó con NASAR,  quienes le pusieron en contacto con Minneapolis-based Search Dogs, Inc. El teniente Carpenter, que había dirigido la operación de búsqueda, al principio no era optimista en cuanto  a trabajar con perros.

El séptimo día de la búsqueda llegaron dos guías, una persona actuando como gridder3 y dos perros de Search Dogs, Inc.. Denny Mohs, Tish Taber y Nikki, una hembra de pastor alemán de cinco años, salieron primero. Mohs actuaba como gridder para permitir a Taber concentrarse en su perro. Vern Dombrowsky y Max, un macho de pastor alemán de 10 años esperaba aparte y sin ver lo que ocurría para no ser influenciado viendo el trabajo del primer equipo. Se utilizó un bote con casco en V y con los laterales bajos, así el olor podría entrar y moverse por encima de los laterales.

 

Comienzan las alertas

La búsqueda se comenzó aproximadamente dos millas corriente abajo desde el PLS. La primera indicación del perro llegó en una milla y media. Nikki levantó la nariz y comenzó a olfatear el aire con interés. Su nariz se movía como la de un conejo. Arañó y olfateó ligeramente el fondo del bote, luego paró. Volvieron a pasar el bote por el mismo sitio para ver si la perra alertaba de nuevo. Esta vez no hubo indicación. Como la primera indicación había sido tan ligera y no hubo ninguna la segunda vez, el área no fue señalizada como probable.

En el punto A el agua golpeaba un tronco y rompía en él. Cuando Nikki se acercó a unas 90 yardas4 del tronco comenzó a alertar nariz en alto y  un ligero temblor en la barbilla. El temblor de la barbilla era una nueva respuesta de Nikki. Comenzó a inhalar profundamente a través de su nariz. El bote realizó una batida más cercana para intentar precisar desde dónde procedía el olor. El perro caminó por el bote, con la nariz siempre apuntando hacia el tronco. Entonces inspeccionó a Mohs, el conductor del bote y a su guía. Repitió el proceso de inspección, luego levantó la nariz al aire y realizó las mismas respuestas. A pesar de la fuerte alerta en el tronco, Taber quería inspeccionar corriente arriba. Si no había nada más, siempre podrían volver.

En el punto B, Nikki alertó de nuevo y continuó la alerta intensamente durante las 90 yardas que separaban los puntos B y C. Estaba muy excitada y agitada. De vez en cuando tragaba agua y la escupía. También rascó la proa del bote, volcó un sombrero y miró debajo, intentó coger un pesado marcador, casi tira a Mohs de la proa buscando su juguete e intentó saltar al agua.

En el punto C, la corriente rompía alrededor de unos grandes árboles que había en el agua. Acercándose al punto C, la alerta de Nikki comenzó a calmarse y cesó en el punto C. Taber miraba a su perro con atención y seguramente no hubiese visto lo que vino después si Mohs no hubiese estado manejando la navegación. Desde C hasta D no hubo alertas. Niki parecía relajada. Era como si estuviesen completamente fuera de la zona. Cuando el bote llegó al punto D, Niki quedó completamente “floja” por un instante. Se relajó completamente. Las tres personas de la barca lo sintieron. El bote continuó en el PLS sin que se produjeran más reacciones del perro.

Entonces repitieron el viaje desde B hasta el PLS. El proceso se repitió exactamente -fuertes alertas de B a C-, relajación de C a D, total relajación en el punto D y después ningún interés.

cadáver sumergido

Búsqueda de cadáver sumergido bajo el agua (foto de archivo)

Taber colocó un marcador en D y dijo que allí era donde se encontraba el cadáver. Recuerda haber pensado, “¿Qué he hecho?”, ya que no había nada evidente, sólo una conducta de alerta que jamás había visto en Nikki.

También colocó un marcador en B para que el segundo equipo canino supiera desde dónde comenzar. Querían ver si el segundo perro verificaría la alerta y la inusual conducta del primero.

Dombrowsky llevó a Max al punto de partida. No había visto el trabajo de Taber y de Niki, tampoco le contaron nada sobre la conducta de Nikki. Max dio una fuerte alerta antes de llegar a B, con alertas mucho mayores desde B hasta C. De C a D Dombrowsky pensó que Max había terminado. Luego, en D, Max también se relajó completamente. Dombrowsky repitió la secuencia, esta vez preguntando a Max si había encontrado algo. Max comenzó a ladrar, arañando e intentando arrancar los cojines de proa hasta que llegaron al punto C, donde de nuevo se calmó. En D sus músculos estaban completamente relajados. El guía pudo observar un cambio visible. Dombrowsky también dijo que el cadáver estaba en D.

Los guías compararon notas y descubrieron que ambos perros habían reaccionado de la misma manera y que se habían relajado en idénticos lugares. 

Los buzos atracaron a medio camino entre el PLS y D. Un buzo y un asistente con el cable de vida5 rastrearon el fondo con visibilidad cero. El sheriff Slockett observaba desde la orilla para comprobar que la zona se cubría minuciosamente. En la base del árbol la corriente fluía directamente hacia arriba, formando una pared que los buzos no podían penetrar. Luchando constantemente contra la corriente, les llevó dos horas rastrear la pequeña zona.

Dombrowsky y su perro Max estaban sentados en la orilla, justo encima del punto D. Max no prestaba atención hasta que las burbujas de los buzos llegaron al punto D. Entonces la cabeza del perro se levantó, su nariz comenzó a trabajar, sus orejas se irguieron y se deslizó hacia delante mirando al agua allí donde se encontraban las  burbujas. Dombrowsky le dijo que se tranquilizase, ya que pensó que el perro estaba alertando en los buzos. A medida que los buzos iban trabajando la zona, la cabeza del perro se animó de nuevo, su nariz  se levantó, comenzó a rascar la orilla e intentó saltar al agua. Dombrowsky le retiró de la orilla. Más tarde Dombrowsky supuso que Max podría haber estado alertando al olor de la víctima, traído a la superficie por las burbujas de los buzos.

45 minutos después un buzo salió fuera del agua gritando, “¡Lo tengo! ¡lo tengo!” recorrió rápidamente los ocho pies hasta la orilla llevando todavía puestos los pesos de 50 libras.

 

Había tres árboles bajo el agua (ver Figure 2). El cadáver fue aplastado bajo los árboles dejando sólo al descubierto parte de las piernas. El buzo palpó las piernas, ató el cable alrededor de ellas pero no podía sacar a la víctima de los árboles. Por causa de la corriente se necesitaron seis hombres para tirar de él. La víctima nunca habría llegado a la superficie.

Es diferente buscar en tierra o en agua

Es interesante considerar lo que hicieron los perros y cómo difiere la búsqueda en agua de la búsqueda en tierra. Ambos perros alertaron en el olor que fluía corriente abajo, sobre todo donde el agua rompía alrededor de un objeto. En la raíz de los árboles la corriente fluía directamente hacia arriba, formando una línea de demarcación (Fig.2). Corriente arriba de esta línea había agua fresca y sin olor, mientras que corriente debajo de la línea había algo de olor presente. A medida que el perro cruzaba la línea, el olor cesaba y el perro se relajaba visiblemente. Como dijo Dombrowsky, “Era como pasar de una habitación a otra”.

De esta experiencia y de otras búsquedas en agua, Dombrowsky teorizó que la mayoría del olor venía directamente hacia arriba desde el cadáver y era transportado a la superficie del agua. Se dispersaba por la acción del viento y de la corriente y rompía alrededor de objetos estancándose allí. Tenía la sensación de que ambos perros estaban recibiendo el olor desde C a D, pero las alertas se produjeron en un nivel mucho más reducido.

Otra teoría es que había una combinación de olores en la superficie y en el agua. Era posible que la corriente principal arrastrara una porción del olor bajo los árboles, rompiendo la superficie  y estancándose en C, explicando las fuertes alertas entre B y C y la aparente carencia de alertas entre C y D.

Sin reparar en cómo el olor era transportado, las conductas de los perros indican una manera distinta de trabajar de los perros en búsquedas en agua y búsquedas en tierra.

el guía debe observar a su perro continuamente y así poder detectar la más leve indicación o cambio de conducta

En tierra el perro trabaja hacia el cono de olor hasta llegar a su fuente, donde el olor es más fuerte, en el propio individuo.

Una búsqueda en agua necesita incorporar una técnica diferente. Taber y Dombrowsky desarrollaron la siguiente técnica después de observar las conductas de sus perros y analizar qué estaba ocurriendo. Desde esta búsqueda han estado en otras seis búsquedas en agua, tanto en lagos como en ríos. En los seis casos, cada perro/guía fue capaz de señalar -con pocos pies de diferencia- dónde se encontraban los cadáveres. Se han detectado localizaciones desde 12 horas hasta 7 días después del ahogamiento.

Sus conclusiones y suposiciones en la búsqueda de cadáveres en el agua: las partículas de olor van ascendiendo casi directamente hacia arriba desde el cadáver y son transportadas por la corriente de la superficie y el viento. Por tanto, un perro podría estar trabajando un cono de olor y alertar intensamente corriente abajo del lugar donde se encuentra el cadáver.

cadáver sumergido

Marcia Koenig con su perro Raven durante una búsqueda en el Lago Washington (Foto: cadaverdog.com)

El guía debe trabajar al perro corriente arriba o contra el viento hacia el punto donde cesa el olor. Contra corriente o contra el viento desde el cadáver no hay más olor.

Trabajar en lagos es más difícil que en ríos, ya que el olor sube y se dispersa alrededor dependiendo de las condiciones del viento. La mejor hora para trabajar un lago es normalmente por la mañana temprano o al atardecer, cuando todo está calmado y fresco.

En el punto donde el olor sube desde el cuerpo, el perro podría relajarse totalmente por un instante. O, en lagos en particular, el perro podría sacar su nariz por el lateral del bote y oler tranquilamente una pequeña zona. A medida que el bote se mueve despacio, el perro podría caminar a lo largo del bote, sin levantar nunca su nariz de aquel pequeño punto, como si alguien se escondiera allí. Sin embargo, en cuanto el perro pasa la fuente de olor, no muestra más interés.

Lo más importante es observar al perro muy cuidadosamente. Es extremadamente importante tener un gridder en el bote para que el guía pueda observar a su perro continuamente y así poder detectar la más leve indicación o cambio de conducta. Todas las alertas, no importa lo diferentes que sean, tienen que ser estudiadas y sopesadas por el guía.

Este es un nuevo concepto de búsqueda basado en observaciones de la conducta de los perros y experiencia en búsquedas. Taber, Dombrowsky, Marion Hardy y yo agradecemos sus observaciones.

Vern Dombrowsky & Tish Taber
Marion Hardy
Marcia Koenig

NOTAS DE TRADUCCIÓN:

1 – 1 pie = 30 cms aprox.
2 – PLS = Place Last Seen; Lugar o punto en el que se vio por última vez a la víctima
3 -Gridder, en el original. To grid: buscar siguiendo un patrón sistemático. Gridder = Persona que busca siguiendo un patrón sistemático para determinar si hay una prueba de olor o dela persona en una zona determinada. Por lo general, el gridder no lleva perro pues su trabajo es ayudar al equipo guía – perro
4 – 1 yarda = 0,9 m aprox.
5 – Cable de vida, línea de vida. Traducción de ‘life-line’: se trata de un cable que conecta a los buzos con la superficie,en algunos casos proporciona aire y en otros simplemente se trata de un cable que les une con el exterior. En este caso y como se puede comprobar en párrafos posteriores, al encontrarse el cuerpo atrapado por las ramas, un buzo utiliza el ‘life-line’ también para ayudar a liberarlo.

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