Los anglicismos y el mundo del perro

La utilización de anglicismos en nuestro idioma es cada vez más común. Y el mundo del perro no es una excepción

anglicismos

por Isabel Herrán

Es frecuente, cada vez más, encontrar palabras en inglés para definir algunos conceptos del mundo del perro, tanto en adiestramiento como en algunas especialidades. Por moda, porque suena mejor, porque queda más guay. Pero parece que nos hemos empeñado en cambiar nuestro rico idioma adoptando palabras de otros.

Una de las más utilzadas ahora es K9. Del inglés, K9 significa “canino” y se pronuncia “kinain”. Como tantas otras palabras en ese idioma, se ha abreviado una palabra a dos letras que significan lo mismo al ser deletreadas, reduciendo el espacio y el esfuerzo al escribir. Pura comodidad para los de habla inglesa pero para nosotros, que hemos adoptado esta palabra con mucho éxito, no tiene ningún sentido desde el momento en el que la leemos: “ka-nueve”. Pero lo cierto es que se ha instalado y ha adquirido su propio protagonismo en nuestro idioma.

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Toby, ¡sit!

No hace falta irse a una especialidad para encontrar modernos anglicismos. Basta con fijarnos en el adiestramiento canino, el de toda la vida. ¿Por qué ese empeño en utilizar órdenes en otro idioma? Sit, platz, come, such… en inglés y en alemán. Aquellos monosílabos fueron los primeros en instalarse, hace ya un montón de años, entre los primeros adiestradores. O, sin ir más lejos, entre los simples propietarios de perros cuando trataban de entrenarles.

La razón que nos han explicado muchas veces es porque suenan más contundentes. Entonces, ¿cómo se explican las órdenes en francés, tan de moda en algunas disciplinas? assis, couché, debout… Contundentes no suenan, precisamente. ¿Por qué no se oye apenas algo tan sencillo como sien(ta), tum(ba), pie, ven…?

La otra razón es la característica del monosilabo, mucho más fácil a la hora de trabajar con el perro y establecer la asociación. Correcto. Pero bien podríamos utilizar nuestro propio idioma: sien, tum, pie, ven… y fin del problema.

anglicismosPerros de rastro, perros de mantrailing… ¿rastrailing?

En la disciplina de búsqueda de personas por olor de referencia, desde hace por lo menos 50 años, en España se viene utilizando el término “perros de rastro”. Ya entonces, la Guardia Civil entrenaba a sus perros en esta disciplina pero, sin la cobertura mediática que nos regalan las redes sociales, pasaron un poco desapercibidos. Pasaron los años y, seguramente debido a la dificultad que entraña esta especialidad,el término quedó sólo en los pocos que aún lo practicaban y en las disciplinas deportivas, donde se le suele llamar ‘rastro deportivo’.

Pero entonces llegó el bombazo del mantrailing. Un ‘mantrailing dog’ es un ‘perro de rastro del hombre’ o ‘rastro humano’, lisa y llanamente. Pero desde hace unos años esta disciplina se ha hecho muy conocida en el mundo del perro de trabajo, llegando incluso a convertirse en una actividad más en los clubes caninos. La moda comenzó hace ya unos cuantos años en países del norte de Europa. Suiza, Austria, Alemania entre otros, comenzaron a implementar esta disciplina en sus clubes y también a nivel operativo. Y como en estos países el inglés es un idioma dominado y de uso extendido, llegó con su término inglés ‘mantrailing’.

En España, más recientemente también se ha instalado esta moda. Aunque ya existían grupos que trabajaban con perros de rastro – y no sólo los de la Guardia Civil-. Probablemente contagiados por los vecinos del norte, comenzó a fraguarse en nuestro país la locura ‘mantreilinera’.

Para algunos, el término ‘mantrailing’ podría ser una forma de diferenciar entre dos especialidades. El ‘perro de mantrailing’ sigue el rastro de una persona, venteando la pista que dejó hasta dar con ella, pudiendo acortar terreno en cualquier momento. Es lo que se entiende por ‘perro de rastro’. Por otro lado, está el perro de rastro que debe seguir exactamente la pista dejada por el figurante. ya sea deportivo o rastro criminarl, que es otra forma de rastrear. En inglés, sería un ‘tracking dog’ pero es que esto también tenía y tiene nombre en nuestro idioma: ‘perro de rastro huella a huella’.

Por buscar este matiz, por desconocimiento, por contagio, por negocio o sencillamente porque se considera que es mejor y más correcto utilizar el término en inglés. El caso es que el término ha llegado para quedarse entre nosotros. Ahora tenemos perros de ‘mantrailing’, trazamos ‘trails’, los figurantes son ‘layers’, el olor se recoge en un ‘scent article’ y muchos, o mejor dicho, ‘many’ términos más.

anglicismos¿Es incorrecto? ¿No se debería? Eso depende. Sería preferible utilizar términos en nuestro idioma, si existen. Así lo indica la RAE, cuando se pronuncia claramente sobre este tema. Pero tampoco es cuestión de negarse a la evolución natural de las cosas. Si el término sirve para designar algo de forma correcta y si nos sirve para comunicarnos, bienvenido sea. Lo que sí es incorrecto y una práctica nada recomendable, es pretender que la disciplina es nueva o que es algo diferente a lo que ya existía.

Las abreviaturas, ¿nos ponemos de acuerdo?

Otra de las modas que nos viene del otro lado del charco es utilizar abreviaturas para acortar las palabras. Las abreviaturas están muy bien, ya que nos van a permitir ahorrar tiempo y sobre todo, teclas, ahora que es tan común comunicarse por medios escritos como las redes sociales. Pero lo más importante es ponerse de acuerdo para utilizarlas mismas o si no, no vamos a entendernos.

PA para el pastor alemán, PLC para el perro lobo checoslovaco, son muy cómodas cuando estamos debatiendo o simplemente compartiendo información sobre perros. Podría hacerse con muchas otras razas. Pero aquí surge otro problema, de nuevo con respecto a la intrusión de palabras en inglés en nuestro medio.

¿ByR o SAR? Ambas significan ‘búsqueda y rescate’, una en español y la otra en inglés. Perros DAF o Detectores de Acelerantes del Fuego y algunas otras que van abriéndose hueco en las especialidades caninas.

Por ejemplo, en la especialidad de perros de búsqueda de personas, cada vez más se escuchan términos como PLS (Point last seen) o POD (Probability of detection). El primero, para indicar el punto en el que se vió por última vez a una persona. El segundo para calcular la probabilidad de detectar a la víctima. Podríamos quedarnos con estos términos o podríamos utilizar sus versiones en español. PUA (Punto de Último Avistamiento) y PDD (Probabilidad de Detección). En realidad da igual lo que se utilice, lo importante es que defina claramente lo que queremos exponer. Pero sobre todo, es fundamental ponerse de acuerdo en utilizar la misma. Si no lo hacemos así, la abreviatura no cumplirá su función, ya que nos veremos obligados a estar explicando su significado.

Para terminar, os dejamos este simpático vídeo del experimento que se hizo para demostrar, de forma irónica, que no porque algo suene ‘cool’ es mejor o más correcto.

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