La Unidad Canina CLM, imprescindible en la lucha contra el uso ilegal de veneno

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La Unidad Canina de Detección de Venenos de Castilla-La Mancha se ha convertido en los últimos diez años en un elemento imprescindible en la lucha contra el uso ilegal de venenos en el medio natural.

El trabajo que a lo largo de todos esos años ha venido realizando con éxito esta unidad ha contribuido de manera notable a reducir el uso del veneno en el campo, uno de los principales riesgos de amenaza para la supervivencia de las especies de fauna silvestre.

Esta unidad especializada, que tiene su base en la provincia de Albacete, ha realizado hoy una demostración de cómo es el trabajo que realizan en el marco de la Feria de la Caza y el Turismo (Fecircatur) que se celebra estos días en Ciudad Real.

Los agentes medioambientales que integran esta Unidad y trabajan coordinadamente con sus colegas de la Unidad de Investigación de Veneno (Unive) han mostrado a los visitantes de la feria cómo los perros especialmente adiestrados son capaces de detectar los cebos envenenados que habitualmente se colocan en el medio natural para el control de predadores.

Mariano Manzanares, uno de los miembros e instructores de la institución Canina, ha explicado a Efe que la Unidad está preparada para trabajar y desplazarse a cualquier punto de la región donde es requerida su presencia para determinar, ante la aparición de animales o aves muertas, si esas muertes se podrían haber debido a la acción deliberada e irresponsable del hombre.

El trabajo consiste en hallar los cebos envenenados que, además de ser un peligro para la fauna, pueden suponer también un riesgo para las personas en caso de contacto o ingestión accidental, ha señalado.

Para ello, la Unidad cuenta con once perros de distintas razas, perfectamente entrenados para buscar y rastrear cebos envenenados, que casi siempre se enmascaran con productos como salchichas, pollo, trozos de tortilla o granos de maíz.

La ingestión de estos alimentos, ha explicado Manzanares, no es selectiva y, por tanto, no actúa sobre las presas objeto.

Su consumo, ha continuado, “supone la muerte inmediata de cualquiera de las especies que lo ingieren, ya sean aves, zorros, garduñas, perros de cazadores o incluso especies domésticas”.

El uso de cebos envenenados es una práctica de control de predadores que causa verdaderas catástrofes ambientales por lo que, ha advertido, “no constituyen una falta administrativa, si no un delito que está tipificado penalmente”.

El agente medioambiental ha reconocido que el uso del veneno ha disminuido en los últimos años, pero ha reconocido que “no podemos decir que su práctica haya desaparecido y hay que seguir luchando contra él, porque cada año siguen produciéndose casos de envenenamiento tras los que está la mano intencionada del hombre”.

El objetivo de estas demostraciones, como la que hoy ha tenido lugar en Fecircatur, “es que se conozca nuestro trabajo y que, de alguna manera, quien aún piensa en el veneno como método de control de predadores desista de usarlo”, ha precisado.

Si no lo hace, ha advertido Manzanares, “sabe que nuestro trabajo, junto con el del resto de compañeros en cada provincia, puede acabar descubriéndole para llevarle ante la Justicia”.

La Unidad Canina de Detección de Venenos se enmarca dentro del Plan de Lucha Contra el Uso Ilegal de Venenos de Castilla-La Mancha para trazar directivas de detección y erradicación de esta actividad que acaba cada año con un gran número de animales en la región.

El Plan, además de medidas disuasorias encaminadas a prevenir el uso ilegal de venenos, planea actuaciones de información y concienciación.

Fuente: EFE

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