Indignación contra K2, la compañía que gestiona las adopciones de los perros militares

Feroz batalla entre el Ejército, guías caninos y K2, una compañía que entrenaba a los animales para los militares, a causa de un proceso de adopciones de perros detectores de explosivos retirados. Los soldados que quieren adoptar a los perros con los que lucharon en el frente de batalla, están siendo ignorados mientras los animales son entregados indiscriminadamente a terceras personas

K2 perros militares retirados adopciones

Indignación a raíz de un artículo publicado en el New York Post que detalla las complejas políticas que dictan cómo se realizan las gestiones para adoptar a los perros de trabajo jubilados.

El artículo explica que los guías de estos perros denuncian que los militares y la compañía K2 Solutions of Southern Pines separaban a los animales de sus guías y después se los cedían o vendían a terceros sin ofrecérselos primero a sus compañeros de batalla. Varios soldados interrogados en el artículo aseguran que fueron engañados o mal informados cuando intentaron reunirse con sus compañeros caninos. Muchos de estos animales estuvieron destinados en el campo de batalla en Iraq y Afganistán.

La empresa K2 se defiende alegando que la verdad es complicada y acusa al autor del artículo de publicar artículos sensacionalistas, tocando un tema sensible que genera bastante polémica, distorsionándo y sacando las cosas fuera de contexto y divulgando medias verdades. Según explican, el tema es muy complejo y, si bien siempre intentan hacer las cosas lo mejor posible, están condicionados por diferentes cuestiones que afectan a los equipos veteranos que han servido en zonas de guerra, como el respeto a los derechos de los animales y los casos de evidentes síntomas de Trastorno por Estrés Post-Traumático en guías y en perros.

El problema para encontrar un nuevo hogar para estos perros comienza con la cuestión más básica: ¿quién era el propietario y, por tanto, quién es el responsable de las gestiones de adopción?

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K2 y una organización en Facebook que se dedicaba a emparejar a los perros con sus antiguos guías coincidían en este punto: todos los perros del programa TEDD (Tactical Explosion Detection Dog) pertenecían al Ejército. Las adopciones que se hicieron entre Febrero y Marzo de 2012, aunque se llevaron a cabo en instalaciones de la empresa K2, fueron autorizadas y supervisadas por un empleado de la Oficina de la Jefatura de la Policía Militar del Ejército.

En una publicación de su página oficial de Facebook, K2 afirma estar muy orgullosa del apoyo brindado al programa TEDD del Ejército Estadounidense durante el año que fueron contratados para llevarlo a cabo. Continúa diciendo que dicho contrato entre K2 y DPMS finalizó en Febrero de 2014 pero que K2 continuó proporcionando cuidados y bienestar a estos perros, haciéndose cargo de los gastos, mientras que DPMS y el Ejército Estadounidense buscaban un hogar a los perros militares, que eran de su propiedad.

K2 afirma que no coordinaba las adopciones de los perros, al contrario de lo que se indica en el artículo. Su contrato había terminado y tenían las manos atadas para participar en cualquier toma de decisiones o acciones relacionadas con las adopciones.

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La Ley Robby

En el año 2000 se formalizó la Ley Robby con el título 10-Fuerzas Armadas  2583, con el objetivo de acabar con este tipo de situaciones. Se llamó así en honor a un perro de trabajo jubilado que fue eutanasiado mientras su compañero y guía estaba intentando adoptarle.

La ley establece que los perros de trabajo jubilados pueden ser adoptados en este orden de prioridad por: fuerzas del orden, los propios guías y finalmente al público en general. Y desde 2016 una nueva ley, incluída en el presupuesto del Departamento de Defensa, permite a los militares llevar de vuelta a Estados Unidos a todos los perros jubilados.

La empresa privada K2 Solutions

K2 Solutions es una empresa privada contratada por el ejército para entrenar a perros y a guías para las operaciones. Establecida en Southern Pines, coordina un gran centro de adiestramiento en Jackson Springs, donde los perros son entrenados para las unidades policiales nacionales y usos militares, además de realizar un programa de pruebas para proporcionar perros de apoyo emocional para los militares veteranos. En los últimos años, K2 firmó contratos con el gobierno para el mantenimiento de TEDD y el programa IDD (Improvised Explosive Device Detector Dog) del Cuerpo de Marines.

Según K2 y el Ejército, una de las dificultades es conseguir emparejar a los guías con sus perros, una vez se retiran del servicio. Cada perro tiene un registro de servicios que incluye los nombres de cada guía con el que trabajó. Pero curiosamente, en los trámites de adopción encontrados en algnuo de los escuadrones de entrenamiento, no aparece en ningún sitio el nombre del perro o su número de serie para poder localizarle.

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La cuestión es que muchos de los guías que trabajaron con algunos de esos perros fueron separados y ahora no pueden localizarles. Algunos les siguieron la pista, encontrándoles en lugares en los que, según ellos, no estaban siendo bien atendidos, encontrándose incluso malnutridos o con signos de maltrato. En algunos casos han conseguido recuperarlo, tras promover campañas en las redes sociales.

Y son estas impactantes historias en las redes las que han puesto de relieve este problema con los perros de trabajo jubilados. Se trata de decidir quién es responsable de las adopciones y de que las gestiones se realicen de la mejor forma posible para todos. Y sobre todo, de que los soldados puedan recuperar a sus compañeros.

Ahora, a través de campañas sociales, se intenta reunir a los perros con sus antiguos guías. Los guías temen que sus fieles compañeros no estén en las manos más adecuadas, que hayan sido entregados a gente que no sepa cómo tratarles y que pudieran resultar heridos. Son perros de trabajo y, como tales,  si no se les sabe llevar podrían volverse agresivos.

La realidad es que los soldados quieren y deben poder recuperar a aquellos perros que trabajaron con ellos en el frente de batalla y que incluso salvaron sus vidas. Y que el sistema debe mejorar para evitar que se repitan estas situaciones en el futuro.

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