Perros detectan Parkinson por el olor: la ciencia confirma una «firma» olfativa años antes de los síntomas

Perros entrenados han sido capaces de distinguir la enfermedad de Parkinson en muestras de piel con altos niveles de precisión, incluso cuando las señales clínicas aún no se han manifestado. Pero ¿qué significa esto realmente y cuánto hay de sensacionalismo en las noticias que nos llegan?

perros detectan Parkinson

La idea de que los perros pueden oler enfermedades humanas no es nueva, pero un estudio científico riguroso publicado en 2025 ha reforzado esta posibilidad con datos concretos: perros entrenados han sido capaces de distinguir la enfermedad de Parkinson en muestras de piel con altos niveles de precisión, incluso cuando las señales clínicas aún no se han manifestado.

Esto ha despertado atención no solo en medios especializados, sino también en muchos titulares generalistas que hablan de una detección “años antes de los síntomas”. Aunque hay que matizar qué significa eso, los resultados son interesantes desde el punto de vista de la detección canina y de la investigación de biomarcadores.

El estudio: perros entrenados para reconocer Parkinson por olor

En el trabajo publicado en Journal of Parkinson’s Disease, investigadores de la Universidad de Bristol y la Universidad de Manchester, junto con la organización Medical Detection Dogs, entrenaron a dos perros (un Golden Retriever y un Labrador) para diferenciar entre muestras de sebo —una secreción oleosa de la piel— de personas con Parkinson y de personas sanas.

  • Entrenamiento: más de 200 muestras en 38–53 semanas.

  • Evaluación: pruebas doble ciego, donde ni los guías ni quienes presentaban las muestras sabían qué era qué.

  • Resultados: los perros alcanzaron hasta 80 % de sensibilidad (acierto en identificar Parkinson) y 98 % de especificidad (acierto al descartar controles).

Estos porcentajes, aunque no perfectos, están muy por encima del azar y coinciden con otros hallazgos previos sobre detección canina de compuestos orgánicos volátiles asociados a enfermedades humanas.

¿Qué significa “años antes de los síntomas”?

Algunos medios han interpretado que los perros podrían detectar Parkinson años antes de que aparezcan síntomas clínicos visibles. Esa afirmación se basa en dos pilares:

  1. Que los cambios bioquímicos en el cuerpo ocurren antes de que el paciente note signos motores como temblores o rigidez.

  2. Que estos cambios generan una “huella olfativa” capturable por el olfato canino o por métodos químicos específicos.

Es correcto que el estudio y antecedentes sugieren que existe una firma olfativa distintiva en el sebo de personas con Parkinson. Lo que no está demostrado por completo aún es cuántos años antes de un diagnóstico clínico confirmado puede aparecer esa firma y cuán consistente es en toda la población afectada. Es un terreno prometedor, pero aún no un “sistema de cribado temprano validado” en medicina humana. Esto importa porque titulares simplificados pueden dar una sensación de certeza que la ciencia todavía no tiene.

Lo que sí es sólido y útil

Lo que realmente aporta el estudio es:

  • Confirmación experimental de que el Parkinson tiene una componente olfativa discernible en piel. 

  • Evidencia cuantitativa de que perros, con entrenamiento adecuado y un buen diseño experimental (doble ciego), pueden identificar esa firma. 

  • Soporte científico para que otros métodos, ya sean caninos o instrumentales, investiguen biomarcadores no invasivos.

Esto refuerza que los perros pueden ser una herramienta de investigación muy valiosa, y no solo una curiosidad aislada o anecdótica, como a veces ocurre cuando se habla de detección de enfermedades sin datos sólidos.

Consideraciones importantes

Antes de emocionarnos demasiado:

  • El estudio no prueba que los perros puedan diagnosticar Parkinson con certeza en vidas reales sin un protocolo científico, sino que pueden detectar señales químicas en condiciones controladas.

  • La idea de “años antes de los síntomas” sigue siendo una interpretación basada en la evidencia indirecta de movimientos bioquímicos antes de la manifestación clínica, no un dato directo establecido por la investigación con perros.

  • Futuros estudios tendrán que ampliar el número de perros, muestras y variables clínicas para saber qué tan generalizable y clínicamente útil puede llegar a ser este método.

Este estudio representa uno de los ejemplos más sólidos hasta la fecha de que el olfato canino puede detectar patrones químicos asociados a una enfermedad compleja como el Parkinson. Aunque hablar de detección “años antes” puede interpretarse con exceso de optimismo, no hay duda de que se ha encontrado una firma olfativa que los perros pueden aprender a reconocer.

Para quienes trabajamos con perros de detección, esto no es un titular dramático: es ciencia que confirma lo que numerosos entrenadores y científicos ven desde hace tiempo —que la nariz de un perro puede ser una herramienta de investigación potente, si se combina con entrenamiento riguroso y métodos estadísticos sólidos.

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