Perros detectores contra el veneno: la estrategia andaluza que ha reducido un 70 % la muerte de fauna
El envenenamiento de fauna ha sido durante décadas una de las amenazas más silenciosas y letales para la biodiversidad en España, y Andalucía no ha sido una excepción. Pero ahora hay razones para ser optimistas: gracias a un programa pionero y con participación activa de unidades caninas especializadas, se ha logrado reducir hasta en un 70 % los casos de envenenamiento en la fauna andaluza.

¿Qué es esta Estrategia y por qué es relevante?
La Estrategia Andaluza contra el Veneno (EAV) nació con un objetivo claro: frenar la mortalidad de animales silvestres causada por cebos envenenados. Estos cebos —utilizados ilegalmente para «controlar» depredadores o especies molestas— no solo matan a animales diana, sino que también suponen un desastre para especies protegidas como el lince ibérico, el quebrantahuesos o aves carroñeras que simplemente se alimentan de lo que encuentran en el campo.
Aunque los cebos tóxicos están prohibidos desde hace décadas, su uso persiste y es muy difícil de detectar en el medio natural. La estrategia andaluza reconoce esta realidad y la enfrenta con herramientas modernas y bien entrenadas.
Perros especializados: los grandes protagonistas
Una de las claves del éxito de la EAV ha sido la creación de una Unidad Canina Especializada (UCE) en la detección de venenos y cebos peligrosos. Estos perros, entrenados específicamente para oler substancias tóxicas, trabajan junto con sus guías para localizar cebos escondidos en montes, zonas agrícolas, senderos y espacios naturales.
Desde 2004 —cuando se implementó por primera vez esta unidad— se han realizado más de 5 300 inspecciones que han permitido retirar miles de cebos envenenados del medio natural. Este nivel de esfuerzo es, según los datos disponibles, uno de los mayores de Europa en lucha antiveneno.
Los equipos están formados por perros de razas como pastor belga malinois y border collie, entre otros, y cada uno está acompañado por un guía especializado. La colaboración entre perros y humanos permite no solo encontrar cebos, sino también apoyar otras labores de control y vigilancia en el territorio.
Resultados que importan
El impacto ha sido real: una reducción del 70 % en las muertes de fauna por envenenamiento. Ese porcentaje incluye tanto especies protegidas como otras que simplemente forman parte de los ecosistemas y cumplen funciones ecológicas importantes.
Además, esta iniciativa convierte a Andalucía en referente europeo en la lucha contra el uso ilegal de cebos tóxicos, porque combina evidencia científica, vigilancia activa y herramientas especializadas (como los perros detectores).
La lucha contra el veneno no es solo un asunto de normativa, inspección o sanción. Es una batalla que se gana con recursos, formación, tecnología, coordinación y —sobre todo— equipos bien entrenados que saben moverse en el terreno real. La EAV demuestra que cuando se apuesta por herramientas eficaces —y los perros son un ejemplo claro— se pueden obtener resultados tangibles y salvar vidas de fauna silvestre.
En un país donde aún persisten prácticas ilegales que ponen en riesgo a especies valiosas, este modelo andaluz nos deja una lección: el trabajo serio, multidisciplinar y con perros bien preparados tiene un impacto directo y positivo en la conservación.


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