Detección deportiva: los riesgos de las modas

Los riesgos de las modas también afectan a la detección deportiva. Un mundo en auge que, como todas las disciplinas caninas, también tiene un “lado oscuro”

riesgos de las modas

Por Jaime Alonso Borde | PerrosdeBusqueda©

Hace un año aproximadamente escribí mi primer artículo para PerrosdeBusqueda, tras recibir la invitación de Isabel Herrán. Se titulaba “Detección deportiva: no es la edad ni la raza, son las ganas”. Tuvo bastante aceptación y entonces me propuse un pequeño objetivo: acercar el mundo de la detección deportiva a todo el que quiera asomarse a él (¡casi  nada!) para pasar un buen rato divertido y de juego con su perro.  Una disciplina que estaba despuntando, de la que apenas había información, a pesar de que ya existían dos campeonatos a nivel nacional.

Nunca me he dedicado profesionalmente a esta disciplina, ni vivo de ello. Únicamente intento pasar un rato divertido y entretenido con mi perro, y trasmitir los muchos o pocos conocimientos adquiridos a lo demás, para que puedan disfrutar igual que yo. Cosa por otro lado muy rara en el sector. Cada uno nos guardamos nuestros conocimientos sin compartirlos, como si se tratara del secreto de alguna bebida refrescante con nombre compuesto. Eso es también lo que pretendo con mis artículos sobre el tema, intentando alejarme de misticismos, falsos gurus y tecnicismos.



Cada vez más clubs y más aficionados

Ahora, un año después, no solamente siguen en activo las dos competiciones nacionales, sino que además, el deporte está en auge. Crecen los clubs – con y sin ánimo de lucro -, las asociaciones, los formadores y ponentes, los cursos y seminarios… La “máquinaria” se ha puesto en marcha. Esto no debería ser ni bueno ni malo. Surgen nuevos profesionales, gente más interesada, mayor número de practicantes, más información. A priori todo son ventajas para el deporte de la detección con perros y para sus usuarios. Pero únicamente a priori.

Como hemos debatido en numerosas ocasiones, en la profesión de “perreros” (como se denomina en algunos países iberoamericanos), adiestradores o educadores, la enorme falta de normativa que regule la actividad profesional (entiéndase como un miembro de una profesión o persona cuyo sustento de vida o parte de sus ingresos es a través del ejercicio de una actividad laboral especifica) hace que a la sombra de esta actividad crezcan como setas otro tipo de gente que, aprovechando ciertos tirones mediáticos y modas, se encargan de “trabajar” a aquellos usuarios que caen en sus manos.

Es el todo vale para conseguir un objetivo, bien por parte del supuesto formador o bien por parte del practicante del deporte. En el caso del practicante, del supuesto componente de dos patas del binomio, el afán por aumentar sus éxitos, el recibir más o menos reconocimiento entre los afines, hace que pierda el principal objetivo de esta actividad. La diversión, pasar un buen rato con los perros y con otros humanos y el máximo respeto por nuestro compañero de cuatro patas, llegando incluso a olvidarse de la importancia de la relación con este, que en definitiva se trata de un equipo de dos.



Falsos profesionales

En el caso de los profesionales o pseudoprofesionales el tema es más grave y serio. Desde temas legales y tributarios hasta fraudes con el fin de engordar no solo el bolsillo, sino también el ego. Si consigo despuntar, mi centro, mis clientes, mi actividad en general, se verá beneficiada. De los temas legales, como se suele decir, ya se ocupará quien tenga que hacerlo.

Lo que más molesta a los que nos apasiona este deporte es el engaño, la falta de ética y el oscurantismo. “Si no piensas y lo haces como yo, no tienes ni idea”. Y si les preguntas por alguna duda, la contestación más habitual, además de estar llena de tecnicismos para que no entiendas mucho suele ser “apúntate  un seminario de los míos y ahí te resuelvo todas tus dudas”.

Lo que más pena me da es que se está perdiendo el objetivo principal: disfrutar con nuestros compañeros. Pasar ratos aprendiendo juntos, crear un verdadero equipo, en el que el respeto hacia cada una de las partes es fundamental. Por desgracia, quien más puntos consigue, quien mejor “hace” trabajar a su perro, quien más seminarios imparte o quien más cobra más sabe, son los nuevos objetivos o metas de la actividad.

No suelo ser agorero pero ya empiezo a ver ciertas rivalidades en el mundo de la detección deportiva y, en especial, de la competición. Si no reconducimos entre todos, damos más trasparencia, aportamos conocimientos y experiencia y ponemos cada uno nuestro granito de arena, en pocos años se irá perdiendo la afición a la detección deportiva, los practicantes del deporte y, lo que es peor, afectará a las relaciones que tenemos con nuestros socios y compañeros caninos.


ARTÍCULO DE OPINIÓN
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