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Rastro urbano: empiece bien para terminar bien

Un artículo técnico que analiza los errores que se suelen cometer en rastro urbano. Empiece bien para terminar bien y así no cometer los típicos errores

empiece bien

Autor: Sgt. Steve White
Traducción: Lola Bejarano | para PerrosdeBusqueda

Todos lo hemos visto. Un K9 empieza el rastro desde el asiento del conductor del auto que un sospechoso acaba de abandonar, hace solo unos minutos. Rastrea por la parte delantera del auto, atraviesa la banquina derecha del camino y continua a través de jardines, parques y cinturones verdes. Es como si su nariz estuviera sobre rieles – rastreando cada paso que hizo el sospechoso. Cuando llega a un cruce de camino se precipita en atravesarlo y rápidamente retoma el rastro en el pasto de enfrente. Parece que este está en el horno. Todos lo hemos visto. Un K9 empieza el rastro desde el asiento del conductor del auto que un sospechoso acaba de abandonar, hace solo unos minutos. Rastrea por la parte delantera del auto, atraviesa la banquina derecha del camino y continua a través de jardines, parques y cinturones verdes. Es como si su nariz estuviera sobre rieles – rastreando cada paso que hizo el sospechoso. Cuando llega a un cruce de camino se precipita en atravesarlo y rápidamente retoma el rastro en el pasto de enfrente. Parece que este está en el horno.



Luego ocurre, el can rastrea justo hasta el borde de una gran playa de estacionamiento. ¡Puf! ¡Nada! El perro chequea todos los bordes del estacionamiento pero no encuentra nada. Apenas llega al asfalto, su cabeza sube y salta hacia otro borde. Nuevamente nada. Luego de un largo y dificultoso esfuerzo por readquirir el rastro, un oficial sugiere que el sospechoso pudo haber tenido un auto en el estacionamiento. Bien intencionado o no, el comentario quema como ácido.

Muy a menudo, las técnicas nuevas nacen de la frustración. Los casos como el que acabo de relatar hicieron que mi institución prestara mucha atención a como enseñábamos a rastrear. El resultado de este análisis apuntaba a una falla fundamental en muchos perros de rastreo: depender de la vegetación. Resultó que esta característica improductiva era un subproducto natural de los típicos métodos de adiestramiento de rastreo. Habíamos empezado a rastrear entrenando de la manera tradicional, con rastros cortos en lindas superficies pastosas. El objetivo era moldear las conductas de rastreo, facilitándole al perro el éxito en las fases tempranas. Pensábamos que el pasto era nuestro amigo en este sentido. Desafortunadamente estábamos equivocados. Este método ignoraba una parte crítica de la información respecto al olor y dos aspectos fundamentales del condicionamiento de conductas. Ahora examinaremos estos problemas y ofreceremos una solución…


 

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